El sector informal 2/2

En El Salvador las condiciones de vida del sector informal con respecto al sector formal de la economía y del sector urbano poseen una brecha inalcanzable para el corto plazo, no obstante los planes gubernamentales puestos en marcha.
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<p>[email protected]&nbsp;</p><p>&nbsp;Y es que al analizar las cifras que nos presenta la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del año 2010 (la del año 2011 no ha sido publicada aún) los resultados son más que reveladores. En primer lugar, mientras que los temas que se debaten en el país se trazan más por aspectos esencialmente políticos electorales, existen una serie de realidades que no se abordan y que significan el sacrificio permanente de las familias más pobres de este país por educar y alimentar a sus familias.</p><p>Al analizar las cifras, los resultados son más que reveladores. Por ejemplo, en El Salvador, la brecha que presentan los pobres del sector informal con respecto a los pobres del sector formal y del sector urbano presenta realidades distintas con marcadas diferencias que son elocuentes. Un examen atento nos indica que las brechas son significativas puesto que el 38.1% del sector informal son pobres mientras que los pobres del sector formal de la economía son el 17.8% con una brecha del 20.3% lo que marca situaciones alarmantes para este sector informal.</p><p> Por su lado, los pobres del sector urbano son el 27.9% teniendo la brecha del 10.2% con respecto al sector informal. Esta realidad que presenta el sector informal se concentra regularmente en el sector urbano, que resiente la ausencia o el alcance mínimo de los programas gubernamentales ejecutados y con ello tener la oportunidad de mejorar sus niveles de vida.</p><p>La peor parte la está llevando este sector y que rara vez se le conoce por la debilidad del sistema estadístico nacional, pues sin información estadística de calidad los programas que se formulan son casi más de lo mismo. Al realizar esta misma comparación con respecto a la pobreza extrema, nos señala que los pobres extremos del sector informal son el 29.1% mientras que para el sector formal son el 15.7%; esta brecha de casi 13.4% entre ambos sectores evidencia lo preocupante de esta situación, para las personas ocupadas que residen en el sector urbano.</p><p> Es importante destacar que ser pobre extremo en el país es aquel que no logra cubrir la canasta básica alimentaria o personas que viven con menos de $1 diario según la medición del Banco Mundial.</p><p>Si se departamentalizara esta información del sector informal se notaría que esta problemática se concentra en los principales centros urbanos.</p><p> En síntesis, los programas gubernamentales que luchan por mejorar las condiciones de vida de la población salvadoreña que viven bajo esta condición deberían ser focalizados, tomando en cuenta esta realidad. </p><p>Este sector está conformado por personas que se encuentran vinculadas con al menos alguna actividad productiva de subsistencia o que trabajan en alguna actividad económica.</p><p>Una mirada más atenta de esta problemática podría generar nuevos programas y proyectos específicos que atiendan esta realidad socio-económica. Las comunidades solidarias urbanas deben atender con prontitud a este sector que demanda programas de apoyo. Los programas no deben ser asistencialistas sino que muy por el contrario se amplíe la creación de bienes y servicios que de por sí este tipo de sector ya lo realiza.</p><p>&nbsp;</p>

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