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El segundo impago se puede evitar

Partamos de un hecho objetivo y aceptado por todos sobre el primer impago del 7 de abril recién pasado: NUNCA debió de haber ocurrido porque se tenía acceso a los $57 millones que se debía pagar a las AFP y se podía hacer la reasignación entre partidas presupuestarias con una aprobación de la Asamblea Legislativa con los votos del FMLN, GANA y PCN, como se hizo el 21 de abril, o se pudo haber hecho una reasignación presupuestaria de manera temporal dentro de la partida de deuda de $915 millones de 2017 que maneja el Ministerio de Hacienda, como se ha hecho en el pasado.
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Entonces, ¿por qué dejaron caer al país en impago si era tan fácil evitarlo? Hay varias teorías que se manejan: por capricho del ministro de Hacienda, de querer obligar a ARENA que le autorizara una emisión de $282 millones en eurobonos que no necesitaba; el ministro Cáceres quiso asustar a los empresarios y a ARENA con el fantasma del impago, creyendo que no tendría consecuencias tan nefastas como las que ha tenido; el ministro Cáceres no quiso hacer la emisión de Letras del Tesoro por $57 millones que le habían ofrecido comprar las AFP el martes 4 de abril y prefirió publicar un comunicado en el que se contradecía todo diciendo que no necesitaba dinero, pero que ARENA debía aprobarle $282 millones en bonos para no caer en impago; porque los diputados del FMLN y de los partidos minoritarios no le dieron la importancia que requería la reasignación de partidas presupuestarias en la plenaria del jueves 6 de abril, previa al impago del 7 de abril.

La pregunta que ronda hoy en los mercados internacionales, en los mercados nacionales, en los organismos multilaterales, en la comunidad internacional y en las personas que queremos lo mejor para este país es: ¿Qué va a pasar el 10 de julio? ¿Vamos a caer en un segundo impago? El pago es de solo $41 millones, de los cuales $12 millones corresponden a pago de capital de los CIP y los $29 millones restantes a los intereses. El monto resulta risible si se compara con un presupuesto total del Gobierno que ronda los $5,000 millones y si se compara con los $915 millones que debe pagar el Gobierno en deuda durante 2017.

Entonces, ¿por qué está todo mundo preocupado por un pago tan insignificante y que puede ser realizado sin ningún problema? Porque al final de cuentas el honrar esta deuda no depende de si se tiene dinero o no; no depende de si se hace la ampliación en la partida presupuestaria respectiva o no; solo depende de la voluntad del ministro de Hacienda y del FMLN de hacer el pago total. Digo pago total porque se ha sabido que el ministro Cáceres dice que solo va a pagar los intereses y que no va a pagar el capital ($12 millones) por la reforma al FOP que se aprobó el 21 de abril y que ya una calificadora de riesgo ha anticipado que si no se paga el capital será considerado un segundo impago.

Ante algo tan imprevisible, como es la voluntad de un funcionario público o del partido que controla el Ejecutivo de hacer el pago completo, los mercados se ponen muy nerviosos y lo que queda claro es que las consecuencias de un segundo impago serían todavía peores para el país.

La forma de resolver el problema de fondo, sin tener que estarnos preocupando cada trimestre del impago o de tener que incrementar el límite de los fondos que pueden prestarle las AFP al Gobierno para el pago de las pensiones del ISSS e INPEP, es que se apruebe por parte de los señores diputados la reforma integral al sistema de pensiones en los términos que lo ha planteado la ICP. Entre muchos elementos que plantea esta propuesta, el Gobierno no tendría que hacer ningún pago adicional a las AFP en este año y los cotizantes podrían recibir un mayor rendimiento por lo que le han prestado al Gobierno (4 %), lo que elevaría las pensiones en el futuro.

No hay propuesta perfecta entre las cuatro opciones que está evaluando la Asamblea Legislativa, pero solo hay una que tiene todos los estudios actuariales que certifican que es sostenible y que resuelve los problemas tanto para el fisco como para los cotizantes a largo plazo y esa es la de la ICP. Hay elementos que en lo personal creo que pueden ser mejorables, pero la esencia de esa propuesta es la que hay que respetar y sobre la que hay que trabajar, respetando la propiedad de los fondos de los trabajadores y que el Gobierno no tenga acceso de ninguna manera a las cuentas individuales de los trabajadores que con tanto sacrificio han ahorrado en todos estos años de vigencia del sistema de ahorro para pensiones.

En conclusión, no podemos permitir que el Gobierno deje caer al país en impago nuevamente y para ello debe pagar los $41 millones. Los diputados tienen que ampliar la partida presupuestaria y es fundamental que aprueben en las próximas semanas una reforma integral al sistema de pensiones que en realidad resuelva los problemas a largo plazo del fisco y de los cotizantes.
 

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