Lo más visto

Más de Opinión

El silencio nunca ha servido más que para ser cómplice

La epidemia de silencio ciudadano, paraíso para cualquier déspota, se siembra con la intimidación en cada conciencia por separado. Su germen es la intimidación y su motor es el miedo, las herramientas de los déspotas, de los matones, de los enemigos de la República.Renunciar al íntimo derecho de disentir y expresarlo no es pues un detalle menor; esa pequeña concesión cotidiana es lo mismo que arrodillarse ante un régimen que no se conforma con detentar el poder sino que pretende absolutizarlo y al que ser la primera fuerza política no le saciará su apetito despótico. Hacerlo es traicionar la democracia.

Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

Que las fuerzas políticas elegidas por una mayoría gobiernen a toda la sociedad e impongan unas ideas y un programa en su ejercicio gubernamental es posible sólo en democracia. Votar en uno u otro sentido con toda libertad e idealmente con tanta información como se pueda para decidirse por la mejor opción es democracia.

Mas la democracia no se agota en el ejercicio del sufragio. El respeto a los derechos y libertades fundamentales, el imperio de la ley sobre todos los ciudadanos, los procedimientos constitucionales, la normativa que dicta las relaciones entre las instituciones del Estado, todo eso también es democracia.

Y por eso mismo, no se necesita de una revolución para desmontar una democracia; puede ocurrir de otro modo, con la acumulativa renuncia de los ciudadanos a derechos y libertades, primero en el campo personal, luego en el laboral, en la esfera de lo privado y hasta desembocar en la de lo público.

Se comienza con la decisión de no opinar abiertamente sobre lo que se cree, al menos no en familia. Luego, la censura a las propias expresiones se aplica en el círculo social, en el mundo laboral, etcétera. La epidemia de silencio ciudadano, paraíso para cualquier déspota, se siembra con la intimidación en cada conciencia por separado. Su germen es la intimidación y su motor es el miedo, las herramientas de los déspotas, de los matones, de los enemigos de la República.

Renunciar al íntimo derecho de disentir y expresarlo no es pues un detalle menor; esa pequeña concesión cotidiana es lo mismo que arrodillarse ante un régimen que no se conforma con detentar el poder sino que pretende absolutizarlo y al que ser la primera fuerza política no le saciará su apetito despótico. Hacerlo es traicionar la democracia.

Es fácil describir ese silencio, porque ahora mismo el modo en que diversos sectores y actores de la vida nacional callan, sin pronunciarse ni asumir posición ante los resultados electorales y los deberes civiles del gobernante y sus allegados, es ruidoso. Si días antes de las elecciones se enfatizaba en los riesgos de la acumulación de la autoridad, de la alienación de amplias mayorías dispuestas a privilegiar el desquite de cuentas con la vieja partidocracia e ignorar lo cuestionable del envase en que depositarían su poder soberano, con mayor razón se los subraya hoy.

Nada le haría más daño al precario equilibrio democrático que más militancia y polarización artificial pero asumir la defensa del orden jurídico, del sistema de libertades y atrincherarse en los espacios en que se puede pensar y opinar con libertad no es un sinsentido sino practicar la democracia.

El espacio democrático y el espacio público se defienden del mismo modo: ocupándolos. Un modo de hacerlo es exigiendo al gobierno así como a la facción que lo domina que respete el Estado de derecho en atención a las pesadillas que esta nación ya sufrió con excesos de otras épocas; otro modo es debatiendo, disintiendo, discutiendo sin pedir permiso, ejerciendo los derechos emanados desde la Constitución.

También los que por ahora callan, haciendo cálculos o atemorizados, pueden jugar su papel. Pero nunca lo conseguirán con su silencio, creyendo que ser cómplices por omisión es lo mismo que ser testigos. El Salvador necesita de compromiso y valentía hoy más que nunca.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines