Lo más visto

El tema vivo de la violencia que nos azota se vuelve cada vez más urgente dentro de la agenda nacional

El hecho en suma es que los salvadoreños estamos a merced del crimen, y eso es lo que no se puede aguantar más ni tampoco se debe permitir más.

Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

Aunque se viene hablando mucho de esa problemática que se ha ido complicando cada día más a lo largo de los tiempos recientes, lo que más queda en evidencia al hacer un análisis de tal fenómeno en el plano de los hechos es que, hasta hoy, no ha habido ningún planteamiento integral para enfrentar dicha problemática, lo cual no sólo hace que vaya ganando terreno la presencia del crimen organizado sino que se incremente la desesperación ciudadana frente a todos los riesgos y quebrantos que eso trae consigo.

Distintas voces se hacen oír con crecientes resonancias sobre lo que la violencia está haciendo en las vidas de los salvadoreños. Inseguridad cotidiana que ya no se soporta, desintegración familiar para buscar algún tipo de protección, abandono de lugares de arraigo porque los delincuentes hacen ahí de las suyas, atropello de derechos de supervivencia en las más variadas zonas del país, destrucción de la normalidad económica por consecuencia de flagelos criminales como la extorsión, y así podríamos seguir enumerando. El hecho en suma es que los salvadoreños estamos a merced del crimen, y eso es lo que no se puede aguantar más ni tampoco se debe permitir más. Hay un reclamo de legalidad efectiva que las autoridades correspondientes tienen que acatar en la debida forma y los ciudadanos tenemos que acompañar con todo lo que está a nuestro alcance.

En ese sentido, el Arzobispo de San Salvador acaba de reiterar su llamamiento a que toda esta temática tan cargada de factores destructivos empiece a ser atendida de inmediato con la profundidad y la efectividad que se requieren para que los tratamientos puedan conducir hacia las soluciones pertinentes. Y el Arzobispo usa una imagen que sin duda trae impacto: la inseguridad reinante está conduciendo hacia un Estado fallido, con todos los deterioros que eso significa.

En verdad, y por encima de cualquier consideración coyuntural por la naturaleza del momento político que estamos atravesando, lo que en El Salvador la misma realidad va exigiendo con voces cada día más fuertes y terminantes es que la institucionalidad se haga valer no sólo en el plano coyuntural sino en todos los niveles de la evolución sucesiva. Como bien dice la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), dentro de toda esta anormalidad ya bien arraigada los más afectados son los jóvenes, que constituyen el contingente humano que se dirige hacia el futuro. La violencia empuja hacia la incorporación a las estructuras criminales y también propicia la emigración obligada por las circunstancias; y por otra parte el clima de inseguridad dificulta enormemente que la juventud construya destino. Todo esto es un dinamismo desarticulador del Estado de Derecho, con los efectos que vienen padeciéndose desde hace largo tiempo.

Uno de los mayores desafíos que tienen los que aspiran a conducir al país en los cinco años del período presidencial venidero es enfrentar, desde el primer día, la gran responsabilidad de darle respuestas verdaderamente sustanciales a la inseguridad reinante. Ya está visto que los parches y las medidas de ocasión en definitiva no sirven de nada. Hay que atacar a fondo, con creatividad y con valentía, tanto al accionar criminal como a los factores que le permiten prevalecer.

Y desde ya habría que tener a la mano el proyecto programático que debe servir de base a esa tarea decisiva. Es lo que estamos esperando y que no acaba de llegar. Lo que se viene, sin alternativa, es una labor de gran relieve y de connotaciones trascendentales.

Tags:

  • crimen organizado
  • violencia
  • arzobispo de San Salvador
  • Estado fallido
  • institucionalidad
  • jóvenes

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines