Lo más visto

El tiempo de las mujeres es hoy

Enlace copiado
Kalena de Velado / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Kalena de Velado / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Coincido con lo dicho por Margarita Escobar, diputada por ARENA y reelecta recientemente como una de las más votadas, que las mujeres no son el problema, sino la solución para encontrar innovadoras respuestas a viejos problemas que aquejan a la sociedad.

Creo que hoy es el momento ideal para reflexionar sobre los retos, frenos e impulsores que tiene el desarrollo pleno del talento de las mujeres, aprovechando el día y mes de la mujer, y sobre todo para celebrar la riqueza de la diversidad y esencia femenina, que, junto con el varón, constituyen ambos las dos caras de la humanidad.

Es crucial acelerar las oportunidades para que la mujer ejerza toda su capacidad de liderazgo, porque al mismo tiempo ella empujará a quienes tiene a su alrededor a alcanzar el progreso y bienestar socioeconómico.

Es necesario apoyar a cada fémina para que sobrepase no solo los obstáculos exteriores que la amenazan (el llamado “techo de cristal”), sino también aquellos impedimentos que tiene en el interior de sí misma, que la encierran o paralizan en una “zona de confort” (llamada también por expertos investigadores “techo de cemento”).

Por eso quisiera volver a compartir las ocho claves para superar el conformismo o “techo de cemento”, que recomienda la doctora Nuria Chinchilla, creadora de este concepto desde el IESE, Escuela de Negocios de Barcelona, España:

1. La educación da la libertad de elegir, de decidir por dónde seguir. Esto significa estudiar qué es la persona (antropología y ética) para que la mujer se autogobierne. 2. La pareja y/o la familia han de ser su principal apoyo, porque tener una familia sólida es lo que le da fuerza para alcanzar el éxito. 3. Tener claras cuáles son sus cuatro prioridades. Eso permite seguir avanzando, incluso cuando se tiene que dar un paso atrás en la trayectoria profesional, de manera temporal, por una de esas prioridades, sin perder la paz interior. 4. No dejar que los estereotipos le definan quién es ella. Ejemplo: que se crea incorrectamente que la mujer no es racional, sino llorona; y al varón se le prohíba que exprese sus emociones o que llore.

Para ambos géneros, la clave no es ocultar las emociones, sino ser resiliente, es decir, dar a cada prioridad el puesto correcto en la escala. 5. La interdependencia es muy importante. Hay que tener la capacidad de mantener una amplia red de relaciones fuera y dentro del trabajo. Las mujeres apoyando a otras a través de la verdadera amistad y de la hermandad femenina generosa permiten llegar a la cumbre sin que las demás tengan que sufrir lo que las primeras. 6. No olvidar que no se trabaja ni para un jefe o un partido, sino para la empresa y para el país, por lo que hay que tener mentalidad solidaria, corporativa y ciudadana, por el propio bien y el de quienes pueden pedirnos cuentas. 7. Cuestionar las reglas para mejorarlas. 8. No dejar que nuestra propia percepción nos limite. Ser consciente de ello, admitir consejo; coaching, mentoring, sponsoring, guía en la trayectoria de vida y carrera; superar miedos a los diferentes roles: hija, madre, esposa, empleada, gerente, dueña de empresa, directiva, emprendedora…

Las palabras de Christine de Pizan (Venecia, 1364 - Poissy, 1430), defendiendo de las calumnias generalizadas en que se tenía la dignidad de las mujeres de su época, me suenan muy actuales en la construcción de una mejor patria: “Las mujeres estamos con, y por, nuestra historia propia, con señorío, no como invitadas ajenas a su definición y a su diseño” (esta escritora y oradora escribió la famosa obra “La ciudad de las damas”). El siglo XXI es el tiempo de las mujeres.

Lee también

Comentarios