Lo más visto

Más de Opinión

El transporte público y la cultura de legalidad

Enlace copiado
Javier Castro De León / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Javier Castro De León / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

El principal problema que afecta la calidad de vida de los salvadoreños es la criminalidad, y el transporte público no es ajeno al mismo; además, es en donde podemos ver distintas afectaciones por el incumplimiento de las leyes y por la falta de capacidad del Estado para brindar seguridad a la población y hacer cumplir el ordenamiento jurídico, lo que tiene consecuencias adversas y graves para el Estado de derecho.

Hace unas semanas, las organizaciones de la sociedad civil: FUNDE, Espacio Ciudadano, la iniciativa Somos Paz y FUSADES, tuvieron un foro concientizando sobre el crimen en el transporte público y se presentó el estudio: “Prevención del crimen en el transporte público”, que incluye datos que ponen en evidencia que la delincuencia es un problema muy grave en el transporte público y que afecta a muchos salvadoreños, pues el 80 % de la población son usuarios del mismo.

Se mencionó dentro de sus hallazgos, que el sistema actual es caótico y que los delitos que más se cometen son: acoso sexual, robos y hurtos, extorsiones, entre otros. Se señaló que entre 2008 y 2013, el 3.3 % de los homicidios fueron cometidos en los buses; que el 21 % de los robos y hurtos de 2015 se cometieron en buses y el 8 % en las paradas de buses; y que el 68 % de la población se siente algo o totalmente insegura en el transporte público. Se advirtió que la gran mayoría de mujeres usuarias desconocían que el acoso sexual es un delito y por eso ni lo denunciaban.

Además, se indicó que el hacinamiento en los buses, las malas condiciones de las unidades y la falta de cumplimiento de las leyes son las causales principales del desorden en el transporte público. Esta situación genera las condiciones para la situación caótica que existe en el mismo, lo que termina afectando la tranquilidad de los miles de salvadoreños que necesariamente lo usan, pues no tienen otra opción para movilizarse diariamente.

Esta situación tiene que ver con un tema de cultura de legalidad, pues además de los problemas antes indicados, a menudo se observan buses a alta velocidad e irrespetando reglas de tránsito, con desperfectos mecánicos, haciendo paradas en cualquier lugar, con música estridente, con imágenes obscenas, motoristas conduciendo bajo los efectos del alcohol y drogas, contaminando el medio ambiente, con pasajeros en los techos y en las puertas, con exceso de pasajeros, etcétera. Lo grave de esto es que todas estas conductas ya están prohibidas por la ley, por lo que no estamos frente a un problema de falta de leyes sino que de la aplicación de las mismas. El Estado no genera los incentivos correctos para que estas conductas disminuyan y cesen, pues al no sancionarse de forma eficaz, en el fondo se terminan tolerando y quien paga las consecuencias es la población.

La situación del transporte público en el país requiere que todos los actores sean parte de la solución, empezando por el Ejecutivo y demás autoridades, que velen por el cumplimiento de las leyes y que se sigan los procedimientos legales respectivos; que existan planes de prevención de la violencia y que se fomente la cultura de denuncia. La solución es clara: cultura de legalidad.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines