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El trasfondo del Triángulo Norte

A pesar de los avances en Centroamérica, el Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras) es una subregión cruenta y expulsora de población. Por ello y dada su proximidad a EUA, los problemas que le aquejan a estos tres países afectan los intereses y la seguridad de EUA. La mayor amenaza que perturba a la subregión y EUA es la violencia delincuencial generada por el deterioro social y el afán de la economía criminal (extorsión, prostitución, trata de personas, trasiego de armas, tráfico de drogas, contrabando, lavado de activos y más).
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Las medidas antiinmigrantes estadounidenses (muro en frontera EUA-México, deportación de personas con antecedentes criminales, revisión del TPS y otras) preocupan a los centroamericanos. Este complejo fenómeno indica que tanto el paso de la frontera como la permanencia de inmigrantes ilegales en EUA será cada día más peligroso, costoso y traumático. No obstante y mientras persistan las causas que motivan la emigración (inseguridad y desempleo), incontables centroamericanos seguirán abandonando su terruño.

Ante este panorama, the Atlantic Council’s Adrienne Arsht Latin America Center publicó recientemente el informe “Construyendo un mejor futuro”, en el cual se destaca la coincidencia de intereses entre EUA y el Triángulo Norte para enfrentar la corrupción, el crimen y la inmigración ilegal. Los datos son contundentes: (1) el Triángulo Norte ha tenido aproximadamente 50 mil asesinatos en los pasados tres años; (2) cerca del 10 % de los 30 millones de habitantes de la subregión ha emigrado en los últimos años; y (3) el 75 % de los habitantes de estos tres países desconfía de sus gobernantes e instituciones públicas.

Este tanque de pensamiento hace un riguroso análisis y un conjunto de valiosas recomendaciones. Lo crítico de algunas de las sugerencias es que presuponen la coordinación, corresponsabilidad y acción conjunta de los gobiernos del Triángulo Norte. Este “talón de Aquiles” lleva a reflexionar sobre tres supuestos que parecieran estar a la base de unas recomendaciones.

Supuesto 1. Los gobiernos del Triángulo Norte tienen la voluntad de unificar esfuerzos y aplicar la ley de forma concordante. Se subestiman dos puntos: (a) la lucha política por el control de aparato estatal, y (b) la concentración del poder político en pocas manos.

Supuesto 2. Los tres gobiernos centroamericanos tienen un efectivo sistema de planificación y avanzan en la profesionalización del servicio público. Hay dudas razonables al respecto.

Supuesto 3. El fortalecimiento institucional para la persecución y el castigo del delito posibilita la recuperación del control territorial. El punto es que las acciones institucionales y legislativas –por sí solas– no conllevan a la cohesión social. El Acuerdo de Paz (1992) lo confirma.

Conclusión: la existencia de objetivos comunes en el Triángulo Norte da la oportunidad para que el Plan de la Alianza para la Prosperidad armonice las prioridades nacionales, subregionales y estadounidenses. El trasfondo es, entonces, que a mayor violencia, desempleo y corrupción en la subregión, más inseguridad para los estadounidenses. Consecuentemente y de manera propositiva, convendría que las recomendaciones de “Construyendo un mejor futuro” fueran complementadas con tres medidas estratégicas: (a) incorporar la prevención de la violencia dentro de las políticas sociales, (b) aplicar un enfoque territorial en las políticas económicas, y (c) priorizar la educación y cohesión social en los presupuestos nacionales.
 

Tags:

  • migracion
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