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El turno del presidente. Generar confianza (2)

“Para salir de esta compleja situación, debemos salir de las aguas turbulentas en que navegamos, sectores enfrentados, pocos consensos aunque iguales problemas. Para llegar a aguas mansas y trazar un rumbo común, debemos comenzar por establecer confianza, iniciar ese proceso y el liderazgo le corresponde al presidente y su gobierno y a la sociedad corresponder”.
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El presidente de un país tiene un poder inmenso. Quienes trabajan en el gobierno especialmente los cercanos están dispuestos a seguirlo, ya sea que crean o no que tenga la razón, pero son en general obedientes, más aun algunos creyendo adivinar o interpretando sin que él lo diga explícitamente situaciones llegan a creer que “esto quiere el presidente” y por ahí empujan el aparato del Estado en la parte que les corresponde. Puede mover muchísimo.

Estamos en una situación complicadísima, en que a diferencia de la situación para lograr los acuerdos de paz, no existe un conflicto único que resolver, terminar la guerra, vivimos más bien una complicada mezcla de situaciones en las que lo más fácilmente identificable es el desacuerdo entre sectores, Gobierno y FMLN, empresa privada, otros partidos políticos, sindicatos y lo que ellos llaman la derecha y del otro lado todos los mencionados y otros sectores que se sienten afectados por la violencia, la falta de empleo, las difíciles condiciones de educación, de salud, las declaraciones poco felices de muchos funcionarios que hacen hervir la caldera de los sentimientos y las percepciones son el elemento común.

Estamos navegando un río con aguas muy turbulentas en las que a duras penas es difícil establecer un rumbo si estamos tratando de evitar que vuelque la canoa, lo que necesitamos es llevar la barca a aguas tranquilas y en ellas trazar un rumbo remando todos para el mismo lado, establecer una ruta para llegar al punto deseado. Ese punto debiera ser el crecimiento económico, desarrollo social, inversión y creación de empleos, una buena educación de largo plazo, la disminución sostenida de la violencia y volvernos competitivos, con rumbo firme y no como nave al garete.

Las aguas mansas a que nos referimos son la palabra mágica, confianza, que ahora no existe, la izquierda no confía en la derecha, la derecha en la izquierda, los sindicatos no confían en el Gobierno, los antagonistas no creen que el plan de seguridad esté funcionando, el Gobierno culpa a la ANEP, la derecha y a FUSADES de cualquier cosa, lo cual es irresponsable, la derecha económica intelectual obviamente desconfía de ese actuar. Bajando en la escala social, la desconfianza es manifiesta en la población, nadie cree en nada y una expresión que lo refleja frecuente es “estamos fregados, a saber cómo saldremos de esto”.

Soluciones teóricas hay algunas bastante evidentes, pero todas pasan por que exista confianza. Eso corresponde principalmente generarla al Gobierno y el oficialismo, la confianza debe comenzar desde el número uno, del presidente de la República, a quien muchas veces hemos escuchado discursos con un contenido y días después otros expresando lo contrario, el doble discurso confunde. Si reconsidera y se pone al frente de una iniciativa de generar confianza, comenzando con los inversionistas para hacer de El Salvador un lugar interesante de invertir, saber escuchar dejando atrás los prejuicios y la intolerancia, analizar países similares a El Salvador que fueron pequeños, pobres y conflictivos y ahora son muy exitosos como Corea, Irlanda, Taiwán, Singapur, para refrescar la mente y entender que el mundo estará cada vez más interrelacionado y el conocimiento está a la mano en internet.

Si bien las señales de confianza deben comenzar por el presidente y su gente cercana, la correspondencia de líderes de empresa privada, de la sociedad civil, de sindicatos y partidos políticos es indispensable para construir ladrillo sobre ladrillo la base de este edificio de salida a la crisis.

La pregunta que nos haremos todos es ¿quiere el presidente Sánchez Cerén pasar a la historia como el gran concertador?, la segunda es ¿tiene la fuerza y el acompañamiento para hacerlo? Yo creo que sí, yo creo que tiene la capacidad, veamos si tiene la voluntad.

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