Elecciones 2015

El domingo 1 de marzo, el pueblo salvadoreño acudió a las urnas con la confianza de que ese día estaría eligiendo a sus alcaldes y diputados para el periodo 2015-2018.
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Sin embargo, al terminar la votación la población salvadoreña se enfrentó a una de sus peores pesadillas electorales en el último cuarto de siglo.

Hoy casi tres semanas después de ese intento democrático, los salvadoreños todavía desconocen los resultados oficiales de su votación y tanto ciudadanos de izquierda como de derecha siguen en el limbo en cuanto a quiénes serán sus representantes legislativos y municipales ateniéndose únicamente a lo que los respectivos partidos afirman.

Qué vergüenza, la “ineptitud” de un TSE nos ha marcado en todo el continente americano como un país de incapaces, pero, ¿será realmente ineptitud? O será que hay un trasfondo detrás de todo este problema, orquestado por falta de preparación, por contrataciones raras, buscando economías que al final nos causaron más gastos, o será que se estaba fraguando desde siempre un resultado como el que se dio.

Las elecciones se dieron dentro de un proceso de paz y tranquilidad. A pesar de todas las predicciones, el pueblo votó, las mesas cumplieron con sus respectivas obligaciones, el día de las elecciones los observadores electorales no vieron ningún problema que indicara que algo andaba mal.

Per... ¿qué falló? Nada menos que los sistemas de transmisión de resultados que el TSE había contratado, en forma “ahorrativa” y que después de que fallaron las pruebas días antes de las elecciones, no se tomaron las medidas necesarias para corregir dichas fallas.

Ahora como dice el refrán, “después del trueno, Jesús María”, los culpables son el jefe de sistemas del TSE, la compañía contratada, el voto cruzado, la CSJ etcétera. Sin embargo, la realidad es que los responsables son aquellos a los que se les dio la responsabilidad de dirigir el proceso y estos son los magistrados del Tribunal Supremo Electoral, Nadie más.

Pero... ¿Qué decir de los observadores electorales internacionales? Después de que observaron los graves problemas que se habían presentado, guardaron silencio por un tiempo y solamente en los últimos días han hecho un tibio llamado a que se resuelva el problema.

Es cierto que no pueden ordenar qué es lo que se debe hacer, pues eso solo le corresponde a las autoridades del país observado, pero al menos están en la capacidad de hacer un informe en el que manifiesten la realidad de lo que han visto, la “ineptitud” de Olivo, y su “tozudez” en cuanto a buscar soluciones efectivas al problema.

Desde la apertura democrática después de los Acuerdos de Paz, se han tenido muchas elecciones y jamás se habían cuestionado los resultados. Ganara quien ganara, había habido confianza en los resultados dados por todos los tribunales electorales anteriores.

En una ocasión la alcaldía de San Salvador fue ganada por el FMLN por un margen muy pequeño de votos, y sin embargo se aceptó el resultado de la elección.

En este caso, se tiene que aceptar el resultado, pero las elecciones quedarán cuestionadas, como las más dudosas de la reciente vida democrática de El Salvador, y los magistrados como los incapaces de presentar unas elecciones claras y limpias a la ciudadanía.

Que esto sirva para que en el futuro se escoja a personas mejor capacitadas para cumplir con esta responsabilidad y si es posible sin compromisos políticos partidarios.

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  • tse
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  • escrutinio final. voto cruzado

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