¿Elegimos o solo votamos?

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Votar no significa elegir, lo primero solo es un medio para decidir una elección, la gran mayoría de personas ignora si elige a la persona adecuada o equivocada, porque se deja llevar generalmente por lo que se dice de un candidato en las campañas electorales y el tiempo disponible para comprobar la veracidad de la persona o de sus ofertas de trabajo no es suficiente, ello conlleva a tomar una mala decisión de selección (elegir), por casualidad es la mejor o la menos peor, para luego ejercer su voto; esta práctica no solo sucede en nuestro medio, sino hasta en los países llamados altamente democráticos, la diferencia es que en estos últimos, los partidos encargados de seleccionar los candidatos tratan de buscar a las personas más capacitadas y el margen de error es menor, dado que esa función de búsqueda es más patriótica y veraz que de intereses políticos, demagógicos, económicos y personales.

Para cumplir con el objetivo del sufragio, solo se lograría si el elector ha tomado conocimiento real y conciencia con antecedentes veraces del candidato, en cuanto a la capacidad del desempeño por sus antecedentes laborales o profesionales y sobre todo de honorabilidad moral ante la sociedad.

Una segunda fase en la elección tiene que ser su conocimiento de las funciones a ejecutar en cada cargo, no basta ser buena persona, tener buen carácter, si desconoce las actividades que tendrá que desempeñar, de esa manera puede seleccionar a la persona adecuada para el cargo, a veces son obligados a votar por bandera. Indudablemente no es posible que toda esa información pueda ser del conocimiento de todos los votantes, por ello insisto en que sean los partidos políticos los encargados de tal selección de candidatos, resultados se han visto realizados en gran parte durante las pasadas elecciones.

Los programas de estudios en colegios y del Estado deberían contener temas cívicos de la configuración del Estado, sus funciones, organismos que la componen, clase de servicios que se prestan, capacidad de funcionarios que deben dirigir cada tipo de actividad, para auxiliar el proceso de “elección” para ejercer conscientemente el voto. Pese a la falta de lo indispensable para decidir, los comicios pasados han dejado varios mensajes con el abstencionismo, aun contrariando la obligatoriedad constitucional de votar en estos casos, pero motivan a la reflexión de los diversos sectores políticos, especialmente a quienes están en el poder y a los que recién lo tuvieron y desean regresar, para que cada quien tome su “tajada”, lo que debieron haber hecho y no hicieron, lo que rechaza la población, comenzando desde la corrupción, el nepotismo, compadrazgo, amiguismo, ineptitud en ejecutar planes de país, inadecuados proyectos para combatir la pobreza, el desempleo, delincuencia, etcétera.

Si han comprendido la lección, es de esperar que para la próxima campaña sepan seleccionar sus candidatos, como primera medida; luego evitar propaganda populista, promesas ilusorias imposibles de cumplir, pues la población está cansada de escuchar mentiras, es tiempo de que los dirigentes de esos sectores fijen posiciones serias. Existen varios profesionales de diferentes áreas relacionadas que han tomado cursos de Ciencias Políticas o en el recién formado Instituto de Educación Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores, ya no se trata de imponer personas en posiciones donde puedan ganar dinero, sino de profesionales o técnicos que conozcan del manejo de la cosa pública, para la dirección de programas de desarrollo y administración de los bienes nacionales, ya no digamos quien nos represente como presidente una persona ilustrada, bien relacionada, varios idiomas, desenvolvimiento y más.

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