Empeños de 2016

Las autoridades han reconocido públicamente que este ha sido “el peor año”. No es suficiente que los legisladores se empeñen en revisar y hacer más duras las leyes si los funcionarios del Órgano Judicial son incapaces de administrar pronta y cumplida justicia.
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El primero tiene que ver con la seguridad. No comparto el lema de que “la seguridad sea tarea de todos”. La Constitución de la República mandata que es el Estado el responsable de la seguridad en todos los órdenes. Y con este convencimiento, espero que las autoridades responsables de esta tarea en el Órgano Ejecutivo, en el Órgano Judicial, en el Órgano Legislativo sean capaces de reconocer que deben ingeniar otras estrategias porque las que se han ensayado demuestran, una y otra vez, su ineficacia. Las autoridades han reconocido públicamente que este ha sido “el peor año”. No es suficiente que los legisladores se empeñen en revisar y hacer más duras las leyes si los funcionarios del Órgano Judicial son incapaces de administrar pronta y cumplida justicia. No es suficiente recetar a cualquiera cárcel por cualquier motivo, cuando el hacinamiento no ha sido resuelto a pesar de contar con recursos financieros. Hay que hacer algo diferente.

Recuperar la seguridad y la libertad de movilización significa repensar las competencias del municipio en el tema porque el nivel central está muy alejado de la realidad; significa triplicar o cuadruplicar el número de policías; significa decisión y compromiso de aplicar la ley; significa erradicar la impunidad empezando por lo evidente y ejemplarizante; significa recuperar el orden y la autoridad; significa, simple y sencillamente, ejercer la autoridad para defender el derecho de las mayorías y el bien común. Significa reconocer que deben prevalecer los derechos humanos, ciertamente, pero adecuándose a las circunstancias.

El segundo tiene que ver con los derechos de los niños y adolescentes en edad escolar. Por sobre cualquier derecho de los trabajadores, de los sindicalistas, de los funcionarios públicos, de los privados, de los empresarios, de los religiosos y más, el derecho humano que debe prevalecer es el de los niños y los adolescentes que en edad escolar y en un ambiente de inseguridad como el que se viven merecen que todos, independientemente de la simpatía partidaria o la inclinación ideológica, prioricemos su atención. No se vale supeditar los derechos de los niños y adolescentes en edad escolar a los derechos de los docentes. No se vale supeditar los derechos de los niños y adolescentes en edad escolar a los derechos y la conveniencia de los padres o responsables.

Este año inicia con suficiente aunque dispersa información sobre lo que los niños y adolescentes viven dentro y fuera de su hogar y de su centro escolar. Las maras o pandillas son un problema, pero la prioridad debe ponerse en los niños y adolescentes que aún no han sido “atraídos” por estos grupos. Territorios enteros están controlados por las pandillas con el conocimiento y la indiferencia de las autoridades. Y entonces ¿quién es la autoridad? La respuesta de muchos ciudadanos no es la establecida en nuestro marco legal. ¿Cuánto tiempo más seguiremos con la indiferencia?

El tercero es el agua. Somos un país en el que difícilmente se puede afirmar que existe carencia de este vital líquido, pero somos un país en donde la administración de este vital recurso está llegando a niveles críticos que amenazan la estabilidad social. ¿Cuántas tomas de carreteras y calles se registraron el año recién pasado? ¿Cuántas familias de escasos recursos tienen que destinar más recursos de su presupuesto familiar para obtener este líquido que aquellas que tienen ingresos más holgados? Es un hecho que los pobres pagan más, mucho más por este líquido que los no pobres. Suficientes estudios existen para demostrarlo. Además, una y otra vez se recuerda a todo ciudadano que la empresa responsable de administrar el recurso (ANDA) llega, hace hoyo, medio arregla y deja el hoyo como evidencia de su “eficacia”. Y empieza la gente a llamar y clamar para que lo arreglen sin resultado alguno. Un día sí y otro también se conoce de estos casos en los noticieros. ¿Por qué se ha llegado a este nivel de ineficacia en la administración del recurso? Hay que preguntarlo porque sin ordenamiento territorial, la gente construye lotificaciones, colonias residenciales de distinto tamaño y densidad, sin asegurar el abastecimiento de agua.

El cuarto, el ordenamiento territorial. Nuestro país ha invertido millonarios recursos en el tema de ordenamiento para el desarrollo territorial. Una subsecretaría de la presidencia asumió el tema y ahora le han dado carácter ejecutivo. Pero... Hay que tomarlo en serio.

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