Lo más visto

Más de Opinión

En 2013 pragmatismo, más que proyecciones

El año anterior, matizado por una campaña publicitaria de cierre, el Gobierno actual incumplió muchos proyectos y, con sus arcas en mala situación, esperó la aprobación del nuevo presupuesto para oxigenarse. Su agenda de saldos contenía incumplimiento de pago a buseros, contribuyentes, proveedores, etcétera; en resumen, no dejó “la mesa limpia” que certificara una buena administración.
Enlace copiado
En 2013 pragmatismo, más que proyecciones

En 2013 pragmatismo, más que proyecciones

En 2013 pragmatismo, más que proyecciones

En 2013 pragmatismo, más que proyecciones

Enlace copiado
El Fondo Monetario Internacional fijó cifra –otras fuentes fueron menos optimistas– de 51.8 en la deuda pública.

Como 2013 es un año preelectoral, la población presume –buen porcentaje lo capta así– que abundarán las promesas populistas, los proyectos sin sostenibilidad. No será exclusividad del Gobierno; todos los partidos pescarán en aguas políticas con intenciones poco convincentes. Sin embargo, los estratos sociales, con la madurez que deja la experiencia, sabrán discernir entre el pragmatismo y la abismal diferencia de proyectos que solo alientan expectativas.

Yerro oficial y una de las contradicciones de fin de año fue hacer llamados de austeridad, cuando ciertas instituciones estatales se repartieron exageradas regalías.

Consideramos, a estas alturas, que el Gobierno ya agotó la chistera de las excusas y con suficiente kilometraje en lo administrativo, desde el presidente de la República hasta el último de los funcionarios, deben responsabilizarse de sus decisiones y desaciertos.

Conviene evaluar a los miembros del Gabinete y hacer los cambios del caso considerando su rendimiento.

En la agenda legislativa están en espera de revisión leyes importantes: una prohibición más firme que proteja a los menores del material pirotécnico. Los llamamientos del ministerio de Salud, Gobernación y Cuerpo de Bomberos son transitorios e ignorados. Asimismo, la aprobación de un seguro obligatorio por daños a terceros, funcional, en el tema de tránsito, no termina de definirse; también urgen medidas con mayor fuerza legal contra la contaminación industrial y vehicular.

En este último rubro, el hecho de que circulen por la red nacional 755,000 unidades demanda cambios inmediatos. Urge direccionar la educación del país. Las cifras desalentadoras de las PAES es una advertencia que debe atenderse. Pueden aportar insumos funcionales, organismos con experiencia internacional y, ¿por qué no?, instituciones internas, como la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES), para un plan nacional educativo, ajustado a la realidad y condiciones nuestras.

Respecto al cumplimiento de las leyes, todos sabemos que el pilar fundamental que preserva la institucionalidad y democracia es la Constitución de la República y, sin embargo, constantemente se le vulnera.

Este fenómeno es más notorio en países de Suramérica por líderes de corrientes desfasadas que desean aferrarse a sus cargos. El Salvador no escapa de este irrespeto a la Carta Magna; menos mal que magistrados de la Sala de lo Constitucional sortearon los escollos, pero siempre serán “piedras en el zapato” para los reformadores.

Otro elemento que nunca quita la vista de los renglones del quehacer público es el periodismo –un auditor incómodo–, garante de que se cumplan, con la certeza jurídica y económica del caso, las actividades nacionales.

Tags:

  • Pragmatismo
  • proyecciones
  • buseros
  • preeelectoral
  • deuda pública

Lee también

Comentarios