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En 2017 seamos dinámicos en buscar soluciones

En muchos países del mundo están desarrollando nuevas tecnologías, derivadas de materias primas naturales o recicladas, para enfrentar los problemas que impiden un desarrollo sostenible de sus sociedades.
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Así nos percatamos de que están produciendo platos y vasos desechables provenientes de hojas de árboles, que renuevan barreras de arrecifes naturales, que construyen carreteras con material reciclado (plástico), que disponen de avenidas para bicicletas que producen energía fotovoltaica mediante el rozamiento de las llantas, y muchas otras acciones que pasaron de ser buenas iniciativas, a soluciones exitosas.

Leyendo al famoso novelista argentino Marco Denevi, en su obra “Los Inteligentes”, escribe que la inteligencia reacciona buscando el camino de la solución mediante la exploración, de ver las cosas desde distintos ángulos, de razonamientos abandonados en un punto y recomenzados en otro, hasta encontrar la salida al problema; en cambio existe el contrapeso de quedarse quieto, inmóvil, paralizado, mentalmente detenido. Añade que hay momentos en la realidad que nos dejan paralizados, sin saber que hacer.

Denevi también nos dice: “El desarrollo, en un mismo individuo, de la inteligencia, del intelecto y de los conocimientos bien puede llamarse sabiduría”... Ahí es donde se produce el dinamismo mental, aquel que es necesario para generar dinámica en la búsqueda de soluciones.

Entre la inteligencia y el quedarse quieto, convive la viveza, aquella que se mueve “mentalmente en procura de cómo eludir los efectos de problema, de cómo volverlos beneficiosos para él o de cómo desviarlos en perjuicio de un tercero”, dice Denevi.

Las personas tipificadas como “vivos” son quienes, dicho de manera simple, no hacen “cola”, se aprovechan de la situación para sacar el mejor partido, constantemente hacen trampas, ponen en mal a otros para que no vean en ellos su ineficiencia, y otras similares; actúan rápido y eluden la solución a los problemas. De manera tal que en todo país coexiste la reacción dinámica, la de quedarse paralizado y la de eludir el efecto del problema.

Como hice notar al inicio de esta columna, hay países que han hecho apuesta por la inteligencia y reaccionar con dinamismo para encontrar soluciones. Han logrado que prevalezca el buen sentido de solucionar los problemas, colaborando entre sí mismos. La inmovilidad y el eludir son absorbidos por la inteligencia, prevaleciendo más el camino de buscar soluciones de largo plazo, por encima de mantenerse paralizados.

Muchos de los problemas que nos afectan, en El Salvador, son recurrentes y año con año se discuten, hay mesas de diálogo, estudios, etcétera, sin que todavía se encuentren soluciones. Basta con leer un periódico de hace 15 años, para caer en cuenta que no hemos recurrido a la dinámica para solucionarlos.

En este nuevo año 2017 debemos de ser capaces de insistir en cambiar la forma de encontrar las opciones viables para descubrir los caminos que nos lleven a buscar y trabajar por lograr soluciones de largo plazo para los problemas en seguridad, salud, educación, medio ambiente, y otros. La institucionalidad debe quedar supeditada a la inteligencia, y, no tanto, a la viveza. Ya no podemos convivir viendo pasar cada día los mismos problemas, haciéndolos parte de nuestra cotidianidad, conversando sobre esos, sin que no se haga nada al respecto.

En 2017 seamos dinámicos en encontrar esos caminos, exploremos, enfoquemos desde diversos ángulos los temas, perseveremos en rescatar lo que vale la pena, que funcione para beneficio de todos. Alejemos la viveza y los vivos, para que no sean mayoría y se aprovechen de los momentos de parálisis mental, para su propio beneficio.

Tags:

  • inteligencia
  • soluciones
  • institucionalidad

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