En El Salvador urge generalizar la infidelidad responsable

Es bastante generalizado en el país que todos los sectores públicos o privados privilegien, por no decir, actúen únicamente teniendo como principal o único punto de vista para sus decisiones sus intereses económicos, políticos inmediatos, de corto plazo sin tomar en consideración cuáles serían sus mejores beneficios e intereses a mediano y largo plazo.
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Si no toman en cuenta sus intereses de mediano y largo plazo mucho menos toman en consideración los intereses generales de la sociedad y de los salvadoreños. No piensan que si privilegian sus intereses a mediano y largo plazo saldrían más beneficiados pues asegurarían la institucionalidad, la estabilidad social y política, la seguridad y disminución de la violencia y criminalidad, el fortalecimiento de una más grande clase media y una clase trabajadora con mayor bienestar humano y creadores de más mercado y, por lo tanto, mayores ganancias políticas y económicas.

Quienes tienen el control del Ejecutivo y Legislativo únicamente ven cómo imponen su voluntad e intereses, no buscan cómo llegar a acuerdos con la oposición, ni qué es lo mejor para el país y sus habitantes, en qué deben ceder sin renunciar a sus principios, qué debe ganar el otro, hasta dónde deben ganar, si no tratan cómo, en muchos casos sin límites morales, comprando, engañando, obtener sus beneficios inmediatos.

Su norma de conducta es alcanzar su objetivo sin importar los medios. Ponen en práctica el fin justifica los medios.

Lo hemos visto en los gobiernos de los dos principales partidos políticos del país. Ambos han hecho madrugones en la Asamblea Legislativa, aunque han prometido no hacerlos. Buscan, como todos hemos visto, la mayoría aritmética que requieren, diciendo sin tapujos que si el otro lo hizo por qué no ellos.

No se diferencian cualitativamente en su actuar y podría decirse por sus actuaciones que cuando están en el poder son hermanos gemelos de la misma matriz.

Espero y deseo equivocarme, porque dependiendo de cómo quedará en definitiva la nueva correlación de fuerzas de la Asamblea Legislativa.

Si no obtienen mayoría veremos cuántas decisiones se tomarán durante el mes de abril aprovechando la actual mayoría legislativa y si quedan empatados si comprarán voluntades en la próxima Asamblea Legislativa.

Esta conducta no es exclusiva de los partidos políticos y de la clase política sino que también lo vemos en grupos económicos y organismos representativos de gran poder e influencia nacional. Buscan sus intereses inmediatos de mayor beneficio a corto plazo sin comprender que si toman en cuenta los intereses de otros sectores sociales y económicos tendrían mayores beneficios económicos a mediano y largo plazo.

Indudablemente que existen excepciones a las normas de conductas que hemos expresado en los párrafos precedentes, pero son las excepciones las que confirman esas reglas de buscar prioritaria o exclusivamente su propio beneficio inmediato a las que son fieles.

Por ello decimos que en el país urge generalizar la infidelidad a esas normas de conducta. Lo cual debe hacerse de manera responsable, buscando acuerdos con los que piensan diferente, con los que tienen intereses económicos y políticos diferentes.

Solo siendo infieles responsables a dichas normas habituales de conducta es que en el país se puede llegar a Acuerdos de Nación, que con la participación de todos, los sacrificios de todos, construyamos una sociedad menos injusta, más democrática, más representativa de los intereses de todos.

Unos más que otros, todos debemos ganar. Si no lo hacemos nos iremos acercando a una especie de Estado fallido en el que todos perderemos.

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