Lo más visto

Más de Opinión

En campaña y sin Sala de lo Constitucional

Enlace copiado
Centro de Estudios Jurídicos - Por el Imperio del Derecho

Centro de Estudios Jurídicos - Por el Imperio del Derecho

Enlace copiado

Hoy se cumplen 92 días sin elegir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Cada semana empeoramos. En la columna anterior señalamos que los diputados perdían el tiempo consultando algo que todos sabemos: No pueden realizarse traslados de otras salas a la Sala de lo Constitucional. La semana pasada se suspendió la Comisión Política y ni siquiera se discutió el tema del nombramiento. Vamos de mal en peor.

Este contexto desolador se agrava cuando incorporamos a la ecuación los factores de la campaña política presidencial y la próxima elección de fiscal general de la República. Las deudas de los legisladores aumentan. Pronto tendrán en mora, además, la deuda rezagada de reformar el Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa para mejorar los procesos de elección de funcionarios y el resto de nombramientos que corresponden a esta legislatura; la elección del fiscal general de la República –que vence en enero–, la del procurador general de la República –en abril– y la de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral –en julio.

A pesar del trabajo pendiente acumulado, los legisladores tienen otras prioridades. Desde la semana pasada hemos sido testigos los salvadoreños, de cómo los diputados de distintas fracciones se volcaron a formar parte de cuadrillas territoriales de campaña de los candidatos presidenciales. Inaceptable. Se les paga un salario para que ejecuten las labores que la Constitución asigna a la Asamblea Legislativa, no así, para que engrosen los equipos de campaña presidencial; peor aún cuando su injustificada ausencia en la Asamblea Legislativa impide la conformación del cuórum necesario para llevar a cabo las sesiones plenarias. Lo anterior vulnera, a toda luz, el artículo 218 de la Constitución: "Los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y no de una fracción política determinada. No podrán prevalerse de sus cargos para hacer política partidista. El que lo haga será sancionado de conformidad con la ley". Eso constituye, por tanto, una prohibición expresa que resulta irrelevante para los señores diputados

La jurisprudencia constitucional ha establecido que la realización de propaganda electoral y el proselitismo –incluso fuera del ejercicio de las funciones y horarios de trabajo– son manifestaciones inequívocas de que un servidor estatal se prevale del cargo para hacer política partidista. Los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado, no de entidades privadas como los partidos. Los diputados deberían invertir su tiempo y esfuerzo en mejorar las leyes, aprobar un presupuesto general de la nación balanceado y elegir a los mejores perfiles como funcionarios; y prescindir de ocupar el cargo para intereses individuales e intolerables repartos partidarios que impiden avanzar en beneficio del país.

A pesar de todo ello seguiremos insistiendo a los diputados que cumplan con su obligación de elegir de manera inmediata a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Los baremos que indican quiénes son los mejores candidatos están sobre la mesa. Ustedes, diputados, ya conocen quiénes efectivamente cumplen con el perfil idóneo para ocupar las sillas de magistrados. Lo único que deben hacer es dejar a un lado sus intereses personales o partidarios y actuar con visión de país, pensando en elegir con base en el mérito e independencia. Diputados, no sigan violando los derechos de todo un país. Elijan ya.

Tags:

Lee también

Comentarios