En deterioro

La Corporación Cuenta Reto del Milenio (MCC) fue creada por el Congreso de Estados Unidos en enero de 2004. Es una agencia de cooperación independiente del gobierno. Los congresistas pretendieron sentar diferentes bases para la asistencia y la cooperación para el desarrollo económico y la reducción de la pobreza.

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Sandra de Barraza / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Se supone que esto significa ninguna imposición en objetivos ni estrategias. Hay competencia, hay libertad en el diseño de programas y en su implementación. Son los países que según su nivel de ingreso y el desempeño en 20 indicadores que evalúan los que tienen libertad de concursar y beneficiarse. Con el beneficio, se obligan al buen desempeño en las categorías e indicadores establecidos.

Para diseñar y lograr apoyo para el primer programa de la MCC en El Salvador, el Fomilenio 1, a lo largo y ancho del país se difundieron las condiciones de la cooperación: tener un programa diseñado con amplia y pluralista participación, concertado y políticamente viable; tener y mantener buen desempeño en la mitad más uno de los indicadores y siempre, siempre tener un buen desempeño en el control y lucha contra la corrupción.

Este último indicador, el control de la corrupción, se entendía de “dignidad nacional” por las implicaciones que en aquella época advertían la cancelación de la cooperación si se fallaba. Esto se dio a conocer durante la consulta para la aprobación del primer compacto de país, el Fomilenio 1. ¿Se ha flexibilizado la postura de la MCC? Hay que preguntar para saber a qué atenerse y no dejar a medias el Fomilenio 2.

Cualquier crítico a la cooperación internacional valora el diseño, alcance y condiciones de la MCC para colaborar en la construcción de una economía fuerte que disminuya la pobreza. Evalúan la libertad económica analizando (1) el acceso a crédito, (2) la facilidad para iniciar negocios, (3) la política fiscal, (4) la participación de género en la economía, (5) la inflación, (6) el derecho y acceso a tierras, (7) la calidad regulatoria y (8) la política comercial. Evalúan gobernar con justicia considerando (1) las libertades civiles, (2) la libertad de información, (3) la efectividad del gobierno, (4) los derechos políticos, y (5) el imperio de la ley. Evalúan la inversión en la gente considerando (1) en salud infantil, (2) la tasa de finalización de educación primaria de niñas, (3) la tasa de cobertura femenina en educación media, (4) el gasto en salud, (5) la tasa de vacunación y (6) la protección de recursos naturales. Se cumple con al menos el 51 % de logro.

La evaluación del desempeño de los indicadores es producido por instituciones internacionales reconocidas y con esto es poco probable no reconocer que la MCC espera colaborar en la construcción de un “mejor socio en el desarrollo” dando seguimiento a estos indicadores. Sin embargo, titulares de país van en deterioro: “El Salvador alcanza resultado histórico en evaluación de la MCC”; “El Salvador mantiene el buen desempeño en indicadores de la MCC”; “El país reprueba indicador de corrupción”; “Para el año fiscal 2018, El Salvador aprobó 14 de los 20 indicadores que mide la MCC, uno menos que el año previo”. Y ¿entonces?

Tenemos observaciones en el indicador más crítico. Esa pendiente de demostrar compromiso en la lucha férrea e incansable en contra de la corrupción. Cuidémonos.

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