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Sandra de Barraza

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En el Plan Cuscatlán 2019-2024, el instrumento para recrear el sistema educativo es el mapa educativo. Se asume como instrumento para la modernización, la planificación, el desarrollo de programas y la evaluación. Veremos.

En el Plan no faltó la dignificación del magisterio. Ofrece plazas de docentes y directores según su experiencia y vocación. Esto podría significar un gran cambio en el sistema. Dar prioridad a la experiencia implica dejar atrás la antigüedad que es lo que actualmente se valora. Introducir la experiencia y la vocación implica adoptar el mérito profesional y esto dinamizaría el mercado laboral.

El mérito no está presente en la administración de los docentes del sector público. Ingresa al sistema el que más tiempo ha pasado desempleado y tienen mejoras salariales, los que más tiempo han laborado. Así funciona el escalafón docente, que privilegia el tiempo de servicio ignorando el desempeño y el mérito.

El Plan asume compromiso con "la reformulación de la ley de la carrera docente". Esto puede ser más de lo mismo. ¿Por qué no sustituir esta ley por una de centros escolares? Hay que superar el enfoque tradicional de derechos laborales y privilegiar los derechos estudiantiles, derechos que inician con asegurar aprendizaje efectivo en 200 días y 1,000 horas por año lectivo.

Una ley de centros escolares permitiría articular y viabilizar la "autonomía en la gestión" que también se tiene como prioridad. Una ley de centros escolares permitiría establecer los objetivos, las bases, los requisitos y las normas pedagógicas, estructurales y ambientales que debe cumplir todo centro escolar. La ley permitiría precisar la gobernanza en el espacio que se visualiza como "centro de la comunidad" para desarrollar y potenciar los talentos, sin discriminación alguna.

¿Cómo entender la dignificación del magisterio? Este término viene del siglo pasado. En el diccionario, dignificación es "la acción y efecto de dignificar", de "hacer digno", de "ser merecedor de algo". El Plan Cuscatlán ofrece revisión y equidad salarial. La experiencia internacional demuestra que los países con niveles elevados en su desarrollo invierten en educación. La experiencia internacional demuestra que es fundamental atraer a los mejores estudiantes para que asuman la responsabilidad del desarrollo humano. En las aulas, deben estar los mejores.

¿Atraer a los mejores? Implica mayores exigencias y controles en el proceso de evaluación y selección de interesados en formarse como docentes. Demanda control de la calidad en la oferta de formación inicial. Implica establecer salarios atractivos y competitivos en el mercado laboral y esto, en nuestro caso, demanda un esfuerzo fiscal considerable. Hay que elevar los salarios a los docentes, aunque debe tomarse conciencia que no es solo de elevar salarios.

Elevar salarios siempre y cuando se controla el tiempo efectivo de enseñanza, se pone en marcha un sistema de evaluación de desempeño y se establece un sistema de certificación profesional vinculado al sistema de incentivos laborales y profesionales. La docencia no es una profesión para cualquiera. El principio de la "dignificación" debe ser selectivo... de discriminación positiva.

En el Plan Cuscatlán tampoco falta "la actualización de planes de estudio para lograr un currículo holístico" y el acceso a la tecnología en todos los niveles educativos. Con el avance tecnológico y con los resultados de las pruebas de aprendizaje, el esfuerzo curricular debería priorizar que los estudiantes logren competencias en comunicación efectiva y lógica matemática. Sin estas competencias básicas, difícil hacer realidad oportunidades de continuidad educativa con excelencia.

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  • Plan Cuscatlán
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  • dignificación
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