Lo más visto

Más de Opinión

En el 2017… quiero

Con diferentes ideologías, basadas en principios y valores, en democracia debe impulsarse una visión de país, con decisiones y acciones de beneficio colectivo.
Enlace copiado
En el 2017… quiero

En el 2017… quiero

En el 2017… quiero

En el 2017… quiero

Enlace copiado
Familia: A muchos se nos ha olvidado que la familia es la base fundamental de la sociedad. Y que el fundamento legal de la familia es el matrimonio. Surgen movimientos que, aduciendo marginación, invisibilidad, maltrato, discriminación y mucho más, incluyendo resentimientos, se olvidan de la familia y se concentran en la mujer. Se cae en los mismos adjetivos con relación al sexo opuesto y se asume la vocería del 53 % de la población salvadoreña atentando a la familia. La obligación del Estado de dar protección a la familia demanda que este “grupo social permanente”, como lo describe el Código de Familia, deje de entrar en contradicción con otras políticas de Estado compitiendo con millonarias inversiones en temas que están de moda.

Educación: Es clave para que aprendamos a vivir y convivir en democracia. No hemos logrado la escolaridad aspirada en la Constitución de la República, la de 9.º grado. Tampoco ha permeado el compromiso de superar la aspiración constitucional, planteándose como meta 12 grados de escolaridad, con el dominio del inglés y las tecnologías de la información y comunicación. La educación debe asegurar las competencias establecidas en la Constitución de la República: la autorrealización personal en todas las dimensiones; la construcción de una sociedad democrática, con prosperidad, justicia y humanidad; el respeto a los derechos humanos; la observancia de los deberes ciudadanos y el indispensable espíritu de tolerancia. Competencias que permitan incorporarse al mercado laboral de manera productiva y creativa; competencias que permitan el ejercicio de una ciudadanía con identidad y sentido de pertenencia.

Democracia: Conocer el significado y alcance de la democracia es fundamental para que nuestro sistema político funcione. Dicen que nuestro sistema de gobierno es democrático, es decir, que el gobierno es de los ciudadanos, independientemente del lugar de residencia. Dicen también que nuestro sistema político es pluralista, es decir, que se tiene espacio para el surgimiento y desarrollo de diferentes pensamientos e ideologías. Con diferentes ideologías, basadas en principios y valores, en democracia debe impulsarse una visión de país, con decisiones y acciones de beneficio colectivo. Nos falta rumbo, dicen las encuestas. Y falta rumbo porque los “políticos” quieren desconocer lo que es el ejercicio democrático al ocuparse del Estado, limitándose a satisfacer intereses personales y partidarios. Dicen también que nuestro sistema es republicano, y esto demanda que los que asumen cargos dentro del Estado conozcan y respeten la independencia de poderes.

Representatividad: Nuestro sistema político es representativo. Y a todos nos dicen que “los partidos políticos son el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del gobierno”. Esto significa que todo aquel que entre a ocupar cargos dentro del Estado debería responder al pueblo entero y al bien común. Hace falta mucho para que los ciudadanos sintamos un sistema de gobierno efectivamente representativo de los intereses ciudadanos. Hasta ahora, con poco tiempo viviendo en democracia, el “único instrumento” de representación ha demostrado poca capacidad de adecuarse a las exigencias y expectativas ciudadanas. Los que nos representan han demostrado resistencias a la autorregulación, han demostrado poca transparencia y sobre todo, han demostrado incapacidad de negociar y asumir compromisos en beneficio del pueblo entero. Y ¿dónde se negocia? En la Asamblea Legislativa.

Ciudadanía: Hemos perdido la valoración positiva de país. Nos hemos llenado de poca esperanza en el futuro. Nos hemos olvidado de la responsabilidad que cada uno tiene en construir país para hacer la diferencia. Los medios están concentrados en las diferencias partidarias y las incapacidades de los políticos. Los medios nos demuestran a diario la falta de cohesión social. Los medios nos demuestran las consecuencias de la ineficacia institucional. Hay que rescatar valores, hay que fortalecer la autoestima y sentar bases para recuperar el orgullo de nación y esto difícilmente se logra sin familia y sin escuela. Necesitamos compromisos para promover una sociedad integradora y creativa, con valores y referentes culturales que nos den identidad y sentido de pertenencia. El país no puede continuar siendo un espacio cooptado por los históricos políticos. Hay que crear y desarrollar nuevos políticos y esto demanda ejercicio de la ciudadanía.

Paz y justicia: Vendrán con una convivencia en la que prevalezca el respeto al derecho ajeno y del conocimiento y depuración de nuestra institucionalidad. Y esto es un proceso que requiere mucho trabajo. Hay que hacerlo.

Lee también

Comentarios