En el salón de los espejos

Y no, no nos referimos a un lugar común en los circos de antaño, sino a lo que ocurre en la globalización actual.
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Tenemos que tomar conciencia de que el cambio de era histórica que se dio a partir de 1989 con el repentino desfondamiento de la bipolaridad entre los dos grandes potencias hegemónicas resultantes de la Segunda Guerra Mundial fue mucho más que un reajuste de poderes mundiales: vino, y continúa viniendo, una recomposición de fronteras en todos los órdenes del humano vivir, comenzando por las fronteras políticas tradicionales. El mapamundi se empezó a abrir como un gran abanico, y ahora todos somos identificables en él. Pero el efecto no se queda ahí: la sensación creciente, por todas las evidencias imaginativas de la realidad, es que estamos reunidos globalmente en un ilimitado salón de los espejos. Y en dicho espacio todos nos vemos a todos e intercambiamos entre todos. Las viejas imágenes artificiosas del desarrollo y del subdesarrollo quedaron en el álbum de los recuerdos. Hoy, todos nos parecemos cada vez más, aunque las diferencias de riqueza y de poder sigan existiendo. Es como si la naturaleza humana estuviera revalidando de una manera verdaderamente original sus credenciales universales. Y por eso las diferencias sacralizadas artificiosamente vuelan alrededor como hojas secas.

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  • globalizacion
  • guerra mundial
  • naturaleza
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