Lo más visto

Más de Opinión

En la lucha contra el crimen tanto la ley como la institucionalidad tienen que ir siempre de la mano

Ojalá que los impulsos que se están viendo en referencia a un mejor desempeño en la lucha contra la inseguridad puedan ir avanzando en la ruta de las auténticas soluciones.
Enlace copiado
Enlace copiado
La realidad que se vive en el país en lo que a la inseguridad se refiere ha superado todos los límites precedentes, y nos ha puesto a los salvadoreños frente a lo que es sin duda el más peligroso desafío entre todos aquellos que hemos venido teniendo que enfrentar a lo largo del tiempo, y sobre todo en la convulsa contemporaneidad del último medio siglo. Tuvimos una guerra política allá en la década de los 80 de la pasada centuria, y dicho conflicto, que enfrentaba a dos fuerzas que se disputaban el control absoluto del sistema de vida nacional, sólo tenía dos soluciones posibles: la victoria militar o el entendimiento político. Logrado este último, pasamos a una nueva etapa, con los beligerantes convertidos en contrincantes.

Pero al no haber tratado las condiciones de posguerra con la inteligencia y la oportunidad que se requerían, el crimen organizado se instaló en el ambiente, desarrollando de manera creciente sus redes y tentáculos. Lo que tenemos ahora no es una guerra, aunque sus resultados cotidianos lo parezcan: tenemos un choque expansivo entre la criminalidad y la legalidad, que no se podría resolver con ninguna clase de entendimiento, salvo el que consistiría en que las fuerzas criminales se desmontaran completamente y todos sus integrantes pasaran a respetar el orden legal en calidad de ciudadanos comunes. Como, según todas las señales disponibles, eso no se va a dar bajo ninguna circunstancia, lo que queda es que la ley se imponga, porque el no hacerlo es apostarle a la desintegración del orden establecido y a la postración definitiva de la sociedad frente al crimen.

Ahora mismo, por la propia fuerza de las circunstancias que se viven, desde el plano de la institucionalidad se están viendo movimientos dirigidos a generar una efectividad mucho más presente en el día a día, que van desde más recursos humanos orientados a la persecución del crimen hasta reformas legales para eliminar medidas sustitutivas de la prisión en delitos de especial gravedad. Sería importante tener un proyecto consolidado de todas esas medidas que están ya aprobadas, que se hallan en proceso de aprobación y que se piensa proponer en lo inmediato para seguir el esfuerzo y poder desarrollar mecanismos de verificación de lo que vaya produciendo en el terreno esta nueva fase de lucha anticriminal.

Es de suma importancia que lo legal y lo institucional vayan realmente de la mano, lo cual exige que en todas las áreas institucionales se haga lo pertinente a fin de que el sistema funcione a cabalidad y a plenitud. Para el caso, en el Órgano Judicial se vuelve cada vez más imperiosa una depuración que asegure limpieza y eficiencia; en lo tocante a la Fiscalía General de la República, es claro que hay que dotarla de los recursos que aseguren su expansión estructural para que el servicio sea completo en todo sentido; en lo referente a la Policía Nacional Civil urge reforzar en serio la investigación criminal y la inteligencia policial, así como fortalecer el servicio en todos los órdenes; además, se tendría que reordenar y sanear a fondo el sistema penitenciario; y en cuanto a la Asamblea Legislativa se impone la necesidad de que las distintas fuerzas políticas pongan un empeño excepcional en consolidar mecanismos de entendimiento para encarar toda esta problemática.

Ojalá que los impulsos que se están viendo en referencia a un mejor desempeño en la lucha contra la inseguridad puedan ir avanzando en la ruta de las auténticas soluciones. La población ya no aguanta el estado actual de cosas, y ese es el mejor argumento para no cejar.

Tags:

  • anticriminal
  • violencia
  • crimen
  • inseguridad

Lee también

Comentarios