Lo más visto

Más de Opinión

En la tragedia... se lucieron

El paisaje de imponentes volcanes que puede apreciarse en Guatemala se convirtió en una tragedia humana que puso en evidencia las debilidades, la indiferencia y la corrupción de la administración pública y el sistema político del país vecino. La gente no puede callar lo que está a la vista de cualquiera. Los medios de comunicación lo resaltan una y otra vez. Y a los políticos partidarios, bañados en teflón, les resbala cualquier crítica.
Enlace copiado
Sandra de Barraza / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Sandra de Barraza / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

En un país en donde el índice de desarrollo humano es bajo y en donde la pobreza se convierte en miseria, la gente tiene que sobrevivir pese a cualquier gobierno. Las necesidades de vivienda se resuelven como se puede. El ordenamiento es desconocido y las normas de urbanización ignoradas. Los asentamientos surgen en lugares en donde el propietario, para hacerle frente a deudas bancarias, parcela en pequeños lotes su hacienda y con los años, el espacio se convierte en un pueblo entero. El gobierno municipal ni el central existen.

La burocracia responsable de alertar y evacuar a poblaciones en riesgo justifica su irresponsabilidad de inacción, por “la poca claridad en la redacción” del texto emitido por la burocracia responsable de emitir alertas. Uno echa la culpa al otro por no saber leer ni saber escribir. Hay pugna entre lo que en nuestro caso equivale a Protección Civil y al Ministerio de Medio Ambiente (MARN). En un país en donde la miseria de muchos convive con inversiones millonarias en hoteles y parques de golf, las alertas de riesgo funcionaron para muy pocos, ellos sí entendieron la dimensión del riesgo y evacuaron el famoso parque hotel “La Reunión”.

Una tragedia de esa magnitud, en donde familias enteras quedaron soterradas bajo flujos piroclásticos (cascadas de rocas y gases volcánicos) con temperaturas de 700 y más grados de temperatura, no penetra en la burocracia. La primera ayuda que llegó a los afectados fue de un grupo de Santa Ana liderado por un sacerdote católico. En la frontera no les dejaron pasar y se quedaron 3 días varados. Su decisión hizo evidente la indolencia y la incapacidad del gobierno del país vecino y de manera especial, de la ministra de Relaciones Exteriores. Dieron pena sus declaraciones. La perseverancia de los paisanos fue la punta de lanza para abrir el canal de ayuda humanitaria. Y también para profundizar la decepción popular hacia el gobierno del Sr. Morales.

Para agravar la situación, ante una tragedia de esa magnitud, el presidente del Órgano Ejecutivo, Sr. Morales, cuestionado por el opaco manejo de recursos financieros para su campaña electoral, toma distancia de su responsabilidad afirmando “no hay dinero” para enfrentar la tragedia. El caso vecino es de estudio y para “poner las barbas en remojo” porque tarde o temprano todo se conoce, la justicia ha sentado a los donantes del presidente de Guatemala en la silla de los acusados. Cualquiera puede imaginar lo que esto significa para la democracia y para la credibilidad del sector empresarial.

En El Salvador, los ciudadanos, los políticos y los empresarios de todo tamaño tenemos en los países vecinos ejemplos de lo que debemos cuidarnos. Nuestro sistema, aunque lo critiquemos porque debe mejorar para satisfacer la expectativa ciudadana, tiene solidez. Si hacemos un zoom, podemos advertir la importancia de no arriesgarnos a perder los activos sociales y políticos que se han acumulado.

Lee también

Comentarios