En peligro la independencia del IAIP

El mes pasado se conmemoró el sexto aniversario de la vigencia de la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP), una norma que ha venido a empoderar a la ciudadanía en el ejercicio de su derecho a saber, la cual permite ejercer una mejor auditoría social y rendición de cuentas, así como detectar actos de corrupción; pero también tiene impacto en mejorar la calidad de vida de las personas, ya que al tener información se puede gozar de otros derechos, y es por ello que se le conoce como un “derecho llave”. Sin embargo, para que todo esto exista, es indispensable que exista un ente rector robusto e independiente que vele por el acceso a la información, algo que en estos momentos está en peligro.
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Desde la vigencia de la LAIP, no es extraño que existan férreos y silenciosos detractores de la misma, pues la corrupción deambula en la oscuridad, y es por ello que la transparencia y el acceso a la información resultan muy incómodos para los corruptos. Conversando con un connotado experto internacional en la materia, me expresaba que es común que en países con débil institucionalidad, luego de que empieza a funcionar este derecho, viene la reacción adversa para debilitarlo o anularlo por parte de quienes optan por el secreto, la opacidad y la corrupción.

El Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) en los cuatro años que tiene de existir, luego de todo tipo de obstáculos y dificultades para impedir que funcionara adecuadamente, se conformó y empezó a trabajar, y con sus altos y bajos, considero que el balance es positivo en defensa del acceso a la información, lo cual no significa que no deba seguirse fortaleciendo y consolidando.

Está por culminar el proceso de elección de dos comisionados del IAIP, uno debe provenir de las propuestas de las asociaciones empresariales y el otro de las universidades. Dicho proceso ha estado repleto de irregularidades y de acciones muy bien planificadas para querer controlar y minar la independencia del IAIP, lo que ha generado mucha preocupación en distintos sectores de la sociedad civil, tales como en el Grupo Promotor de la LAIP. Las consternaciones empezaron cuando se inició una supuesta “consulta” sin método alguno, del Reglamento de la LAIP, que terminó en reformas orientadas a limitar la votación en las Asambleas Generales que deben ser convocadas por ministerios del Ejecutivo, ya que se prohibió que se votara por medio de poder; además se cambió la forma de votación, para que ya no fuera por la terna completa sino que solo por un candidato.

Posteriormente, en la elección en que debían participar las asociaciones empresariales, se incorporó sin base legal a cooperativas, por cierto cercanas al Gobierno, con el objeto de desplazar al sector empresarial. Es importante señalar que durante el proceso de elaboración del anteproyecto de la LAIP, jamás se pensó en que las cooperativas pudieran proponer candidatos, sino que se quiso que uno de los cinco sectores que propusieran ternas fuera el de las asociaciones empresariales de carácter mercantil. Pensando en la independencia que debe tener el IAIP, se creó un mecanismo novedoso en el que sectores de la sociedad civil propusieran ternas; mecanismo que se está trastocando indebidamente.

Ahora que por segunda vez se tendrán que elegir comisionados del IAIP, surge la preocupación de que se quiera afectar su independencia y que esto conlleve controlar y debilitar la institución. Ojalá que no haya retrocesos y que se corrijan todas las irregularidades, para que no se menoscabe el derecho fundamental de acceso a la información pública.
 

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