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En sus manos... temas críticos

La corrupción no tiene ideología, dijo el fiscal. Esta declaración debe ser fuente de inspiración para la prudencia en las declaraciones de funcionarios de gobierno y de ciudadanos ideologizados.
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El fiscal general de la República, Douglas Meléndez, parece que va con todo. Recientemente advirtió que en el país “la corrupción no tiene ideología”. Seguramente lo que ha encontrado en la Fiscalía General de la República (FGR), institución responsable de defender los intereses del Estado y la Sociedad, fundamenta su declaración. Ha de tener casos “de derecha y de izquierda” en investigación porque la falta de probidad en el uso de recursos del Estado no es cuestión de ideología ni de afiliación partidaria.

Con este anuncio tendremos que prepararnos para otros casos, casos que seguramente se han dado bajo el amparo de la impunidad, porque “tampoco impunidad tiene ideología”. Los casos que han salido a luz pública seguramente son la punta del iceberg. Y en un ambiente de tanta y profunda corrupción e impunidad, es positivo lo que LPG Datos difundió recientemente: “La mayoría de la población opina de forma positiva sobre el trabajo que desempeña el fiscal Douglas Meléndez”. Merecemos funcionarios que den señales de hacer su trabajo, de hacerlo bien, y con eficacia.

La corrupción no tiene ideología, dijo el fiscal. Esta declaración debe ser fuente de inspiración para la prudencia en las declaraciones de funcionarios de gobierno y de ciudadanos ideologizados. La gente común y corriente está cansada de la corrupción. Funcionarios y corruptores privados, pequeños, medianos o grandes han trabajado eficazmente en la impunidad. Visualizar una Fiscalía General de la República (FGR) fuerte y efectiva, con un aliado como el gobierno y pueblo de Estados Unidos en la lucha por reducir la corrupción, da señales esperanzadoras. Y las señales deben mantenerse para generar confianza y credibilidad en la institucionalidad.

El país aliado del norte, ante las declaraciones de un diputado del FMLN, precisa y difunde pública y masivamente sus tres prioridades: apoyar esfuerzos para mejorar la seguridad; ampliar las oportunidades económicas y fortalecer el clima de inversión; y reducir la corrupción y promover una fuerte institucionalidad. ¿Puede haber oposición ante estas prioridades que responden a las principales demandas ciudadanas?

Hay que cuidar las declaraciones que dejan mal parado al Gobierno electo libre y popularmente. Es evidente que en los temas críticos de país, el gobierno ha demostrado incapacidad, ineficacia y hasta ignorancia. La gente está agobiada con los problemas y esto se refleja en LPG Datos. Los principales fracasos del gobierno son la delincuencia, la inseguridad y la incapacidad de crear condiciones para la generación de empleo.

La ineficacia la pretenden justificar por el “presupuesto”. No alcanza, dicen y lo repiten. Contradictoriamente, recaudan millones y son incapaces de ejecutarlos. Por esto da confianza el fiscal general de la República cuando declara que “con lo que tenga, hará la tarea”. Para algunos esto seguramente es amenaza. La efectividad, no es tema de recursos, sino de compromiso, ingenio y creatividad. Ojalá que esto abunde en el equipo de confianza del fiscal.

Pero... en la institución aliada de la Fiscalía General de la República, la Policía Nacional Civil (PNC) están surgiendo señales de peligro. LPG Datos destaca que la gente reconoce positivos los patrullajes continuos de la PNC. En las calles y avenidas se dan señales de asumir la responsabilidad de “mantener la paz interna, la tranquilidad, el orden y la seguridad en lo urbano y lo rural”.

Lo anterior es positivo porque la PNC debe hacer esto y “proteger y garantizar el libre ejercicio de los derechos y las libertades de las personas, prevenir y combatir toda clase de delitos, así como la colaboración en el procedimiento para la investigación de delitos”, dice la ley.

Pero el Movimiento de los Trabajadores de la Policía da en qué pensar y criticar. Durante la marcha que organizaron esta semana inspiraron miedo y desconfianza. Pusieron en evidencia que su cargo lo dejaron colgado; que se escudan en su cargo para quitar la paz a cualquiera y generar desorden e inseguridad; y además, genera desconfianza en su compromiso en el combate y la investigación al delito. Verlos encapuchados, actuando como delincuentes, obliga a preguntar ¿en estas manos tenemos la seguridad?

Enmascarados, agresivos, violentos, desordenados, irrespetuosos y abusivos. Algunos con aspecto físico que hace pensar ¿son “infiltrados”? Con estos personajes en la calle hay que advertir que algo no está bien en la PNC.

Tags:

  • fiscal general
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