Encuentro entre el kimchi y las pupusas

Para mí, subir a los volcanes fue un medio para conocer bien y ver mejor a El Salvador. Las escenas hermosas del amanecer del golfo de Fonseca visto desde la cima de Conchagua y el panorama del Chichontepec, entre otros, me dejaron sin aliento.
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El trabajo del diplomático es múltiple. Los trabajos como negociar con los funcionarios de diferentes instituciones del gobierno incluyendo el Ministerio de Relaciones Exteriores, arreglar encuentros entre las empresas locales y del propio país, difundir sobre su tierra natal reuniéndose con los periodistas y los ciudadanos locales es importante. Así como asistir a diversos actos organizados por el Gobierno e instituciones privadas y en muchas ocasiones socializar con diferentes personalidades importantes ya sea en fiestas, almuerzos o cenas.

Durante mi período de misión en El Salvador, a través de estas actividades oficiales, he contribuido para que se inicien las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Corea y Centroamérica, he gozado los honores de observar la escena que celebra la finalización de diversos proyectos de KOICA con las personas muy importantes (VIP) como el presidente de la República, don Salvador Sánchez Cerén; el ministro de Relaciones Exteriores, don Hugo Martínez, entre otros, y se ha hecho posible que se llegaran a suscribir varios memorándum de entendimiento (MOU) y las visitas de intercambios de altos funcionarios de ambos países.

Organicé varios eventos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) con la comunidad coreana en el país, en donde me encontré con muchos amigos del K-Pop y Hallyu. He realizado visitas de campo en los lugares donde se encuentran destacados los jóvenes voluntarios de KOICA, a quienes alenté por su entrega apasionada y sudor.

Considero que a estos trabajos podría llamárseles ‘trabajo duro’ . Sin embargo, si el trabajo de diplomático consistiera solo de esos trabajos resultaría un poco aburrido. En mi caso en El Salvador, pasé el tiempo y usé mi energía en el ‘trabajo suave’ es decir, ya sea solo o con algunos amigos trabajé en tareas no oficiales, relajado y disfrutando escondido.

En este artículo deseo referirme a otros varios asuntos que he realizado con cargo no oficial.

Primero, soy guía turístico. Siendo embajador de Corea se tiene la oportunidad de presentar El Salvador a los coreanos que visitan el país. Las palabras cortas que representan este país como ‘Rincón Mágico’, ‘El Pulgarcito’, entre otros, dan una impresión fuerte a las personas que visitan este lugar por primera vez. Y a veces me estuve sirviendo personalmente como guía turístico en el lugar.

Los lugares que a menudo visité en ese carácter fueron: el lago de Coatepeque, Joya de Cerén, la Catedral Metropolitana donde descansan los restos de Monseñor Óscar Romero, la iglesia El Rosario en el Centro Histórico. Varias veces pasé a las tiendas en Ilobasco, La Palma, San Sebastián, donde ofrecen paisajes hermosos y artesanías. A cualquier persona le seducen las historias de la relación entre Saint-Exupéry y Consuelo, y sobre los tres volcanes en El Principito.

Segundo, fui vendedor de café salvadoreño. A veces llevé a los visitantes a conocer las fincas de café, en su mayoría les encantó por primera vez visitar una finca de café. En los últimos días, los cafés centroamericanos incluyendo los de El Salvador están gozando de gran popularidad y por ello, visitar una finca productora fue una experiencia valiosa. Algunas veces aproveché el momento para obsequiarles unas bolsas de café lleno de aroma con empaque exótico.

Tercero, fue un promotor de las pupusas. Solía llevar a los visitantes a una pupusería de Olocuilta que tiene colgada una foto donde el secretario general de la ONU, Sr. Ban Ki-moon, y su esposa están comiendo sabrosamente pupusas y disfruté comiendo juntos las deliciosas pupusas. También pedí hacer una pupusa con receta de estilo coreano.

También hice publicidad a las pupusas de otra forma. Cuando tomé fotos grupales pedí que pronunciaran juntos la consigna llamada ‘pupusa’, así provoco sonrisas para la foto. Por supuesto, decir ‘cheese’ o ‘kimchi’ más favorito de los coreanos son buenas consignas. En contraste, decir ‘pupusa’ es una consigna inesperada, así crea una expresión sonriente más natural. De vez en cuando, pido que digan la palabra ‘pupusa con kimchi’, conjuro mágico que lo uso cuando hay necesidad de que todos estallen en una carcajada.

Cuarto, siento la mayor afinidad por el título de que soy aficionado del montañismo. Cuando llegué por primera vez al país tracé una meta de escalar todos los volcanes. Sin embargo, la meta era difícil de alcanzar, desde el principio, por diversas razones entre todos los 23 volcanes, alguno de ellos era difícil de acceder aún más difícil que el Himalaya. He dejado mis huellas en los volcanes de Lamatepeque, Chichontepec, Chaparrastique, Izalco, Conchagua, volcán de San Salvador y su minicráter en el fondo de El Boquerón, los cerros de Cacahuatique, Guazapa, El Pital, los parques nacionales de Montecristo, El Imposible, la isla Meanguera y la Bahía de Jiquilisco.

Hay un dicho coreano cuando uno visita un país extranjero desconocido que dice ‘cuanto más tenga afecto, más entiende, cuanto más entiende, más ves’. Para mí, subir a los volcanes fue un medio para conocer bien y ver mejor a El Salvador. Las escenas hermosas del amanecer del golfo de Fonseca visto desde la cima de Conchagua y el panorama del Chichontepec, entre otros, me dejaron sin aliento. Al Cacahuatique de Morazán subí con mi contraparte Sr. Milton Magaña, actual embajador de El Salvador en Corea, y su señora, lo que consideraría como una de las imágenes simbólicas de la amistad entre ambos países.

Una de las cosas de las que sin falta presumí ante los visitantes coreanos fue el tiempo agradable a lo largo del año en El Salvador. En Corea la estación que hace frío y seco (diciembre~febrero) es invierno y la estación calurosa y húmeda (junio~agosto) es verano. Entre una y otra estación están la agradable y la hermosa primavera y otoño pero son cortos. Sin embargo, para nosotros los coreanos es muy extraño cuando escuchamos por primera vez que el período de lluvia (mayo~noviembre) se llama invierno y el periodo seco (diciembre~abril) se llama verano en El Salvador.

Lo lejos que nos separa por la distancia geográfica es la diferencia que existe entre Corea y El Salvador al entorno del entendimiento sobre el invierno y el verano. Sin embargo, como el encuentro entre las pupusas y el kimchi puede llegar a crear momentos felices, creo que encontrándose frecuentemente entre las culturas de ambos países profundizará un poco más el entendimiento y la amistad entre ambos pueblos. Para ello, hay muchos trabajos que hacer entre las embajadas de ambos países que se encuentran en Seúl y San Salvador. Es hora de volver, de nuevo, a mi arduo trabajo (hard job).

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