Enredado en su propia telaraña

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Roberto Rubio-Fabián / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Cada vez más el electorado demanda partidos políticos más decentes, modernos y abiertos. Son cada vez más los que quieren ver partidos viendo al futuro, y cada vez menos los que simpatizan con los que se revuelcan en el pasado. Mientras en los partidos actuales predomine la paraplejía política, y el sistema político en su conjunto continúe con su añejamiento, el electorado se irá alejando más de ellos.

Así lo vienen mostrando desde hace tiempo la mayoría de encuestas de opinión. En términos muy gruesos, estas encuestas indicaban hace unos años atrás que aproximadamente un 60 % de los electores se decantaba por alguno de los partidos políticos, y más o menos el 40 % restante no manifestaba preferencia. Los “sin partido” eran menos. Sin embargo, las cosas fueron cambiando, y ya para el año pasado las encuestas expresaban que las preferencias se habían casi invertido: los “sin partido” ya son mayoría (aproximadamente 60 %).

En este marco, el FMLN es el que más tiene que perder. Además de retomar viejas prácticas viciadas de ARENA, su discurso y señales cuaternarias no le abonan en nada. Sus proclamas antinorteamericanas les aleja de importantes contingentes poblacionales, sobre todo de aquellos con vínculos y/o simpatías con Estados Unidos. Su torpe y férrea defensa de Venezuela asusta a miles de ciudadanos. En efecto, cuando dicen que su modelo es el venezolano, cualquier ciudadano con dos dedos de frente entiende que le están diciendo: queremos, queridos compatriotas, que haga largas colas para abastecerse, queremos que no tengan acceso a importantes medicinas y hay vean cómo hacen si se enferman, queremos que el país refuerce sus niveles de violencia e inseguridad, queremos que no critique mucho pues lo metemos a la cárcel, queremos que ya no tenga instituciones democráticas donde recurrir ante la violación de sus derechos pues estas las controla el gobierno/partido, queremos que no tenga sentido ni peso su voto pues lo que vale es el fraude. Pareciera que no se han dado cuenta de que el cadavérico modelo venezolano asusta a los vivos.

Han tejido una telaraña de discursos y comportamientos en la que se encuentran enredados. Construida esta por convicciones arcaicas y/o por conveniencias partidarias, lo cierto es que coloca al FMLN en una dualidad muy difícil de superar: mantener cohesionada a su principal base de soporte partidario, o ampliar sus preferencias electorales. Si mantiene su discurso radical mantiene militancia pero pierde electores, y si quiere ganar electores se arriesga a perder parte de su principal fortaleza: su militancia organizada.

Al desplegar su discurso/comportamiento radical y desfasado, parecieran decididos a asumir sus costos: alejamiento con nuestro principal socio comercial y donante como es Estados Unidos, poner en riesgo a buena parte de la comunidad salvadoreña en este país y de las remesas, y sin duda, el costo electoral que ello acarrea. Si a esto se suma la pésima gestión gubernamental, no será difícil prever que les irá mal en estas elecciones, y sobre todo en las presidenciales. ¿Serán conscientes de ello? Y si lo están ¿será que están confiando en un posible fraude electoral?

Si el Frente sigue fortaleciendo sus telarañas, de poco le servirá poner de candidato presidencial a una persona abierta y progresista como el actualmente ungido, pues este quedará también atrapado en la decrépita red que han tejido.

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