Entendiendo el desacuerdo nacional

La realidad nacional habla por sí sola. Numerosos compatriotas cada día tienen más dificultades para vivir en paz, obtener un trabajo decente, llevar la comida a la mesa, educar a sus hijos, seguir viviendo en sus lugares de origen y confiar en sus gobernantes. Esto significa, entre otras cosas, que la calidad de vida de miles de salvadoreños sigue deteriorándose y que hace falta un liderazgo democrático para sacar adelante al país. A continuación se presentan siete claves para entender el desacuerdo nacional.
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Clave 1. Hay un reacomodo entre los poderes político y económico. Los dirigentes partidarios que controlan el aparato estatal han ganado más poder político y le están disputando espacios al poder económico. Ejemplos: aprobación de más impuestos, separación de directores del sector privado de instituciones autónomas, la propuesta gubernamental para reformar el sistema de pensiones y las iniciativas económicas ligadas a prominentes dirigentes partidarios.

Clave 2. La polarización político-ideológica obstaculiza la participación ciudadana y la partidocracia incentiva la lucha frontal por el control del aparato estatal. Este marco institucional posibilita la toma de decisiones nacionales con base en la aritmética legislativa y dificulta la acción conjunta para derrotar la corrupción, impunidad y criminalidad.

Clave 3. Hay dos economías. Por una parte, las actividades informales y los pujantes negocios ilícitos y por otra, las actividades formales. Esto implica que una cantidad importante de transacciones comerciales están fuera de la ley y que miles de connacionales logran sobrevivir de esa forma. Cada día hay más salvadoreños trabajando al margen de las políticas públicas y de las estadísticas nacionales.

Clave 4. Los gobernantes siguen tomando decisiones primariamente en función del interés partidario-electoral y no del bien común. Un hecho que lo ilustra son los tratos extraoficiales realizados entre dirigentes partidarios y líderes de bandas delincuenciales.

Clave 5. La masiva emigración ha cambiado a la sociedad salvadoreña. Tres de cada 10 compatriotas viven en el exterior y miles quieren emigrar para vivir en paz y progresar. Se está perdiendo el sentido de pertenencia. La esperanza está en que los gobernados entiendan el país que les están heredando a sus hijos/nietos y actúen constructivamente.

Clave 6. No hay un plan de nación o una agenda nacional. Los gobernantes están administrando crisis. En el caso de la seguridad pública, el poder político ha logrado un arreglo estatal para apagar el incendio (reducir la tasa anual de delitos graves), aplicando un enfoque militar para contener la violencia delincuencial y criminalidad.

Clave 7. Los poderes político y económico se oponen a la apertura interna o localización y por ende, aceptan la hipótesis de que el Estado recuperará el control territorial preponderantemente por la vía militar. De ser exitosas las medidas extraordinarias, se fortalecerá el centralismo y la participación ciudadana quedará sujeta al control estatal.

Conclusión: los gobernantes seguirán administrando crisis y luchando por el control del aparato estatal. Además, el poder político redoblará esfuerzos por lograr un nuevo equilibrio con el poder económico. Ante este panorama, a la sociedad (ciudadanía) solo le queda una vía democrática: defender activamente sus derechos e intereses. Es decir, ahora no hay condiciones para un acuerdo nacional. Lo que podría haber en el corto plazo son reacomodos en el interior del Estado y entendimientos para apagar incendios.

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  • polarizacion
  • control territorial
  • migracion
  • violencia

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