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Entrampamiento país

Me hubiese agradado usar otro término quizá más alentador, pero la situación socioeconómica y política ha llegado a un extremo que opté por ese título con la pretensión de reflejar una situación de cuasi paralización en todas las ramas del quehacer de un país.
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En efecto, el país refleja una sociedad deteriorada, fenómeno que ha sido acumulativo y más ostensible, al menos en las últimas dos décadas. Los valores éticos y morales como columna vertebral de un conglomerado presentan un resquebrajamiento. Se advierte en el comportamiento y las actitudes egoístas de muchos ciudadanos.

Generalmente acudo a cifras para reflejar lo que la expresión no puede hacer en toda su dimensión. Cuando un presupuesto destina más del 10 % a atender la violencia social e inseguridad ciudadana y por el contrario a educación apenas un 3 %, entonces la visión país se presenta completamente trastocada y la expresión tantas veces utilizada en este espacio de “un país al revés” encuentra más sentido.

Deja de existir un proyecto país y se convierte en un afán de cada día extremo. El sentido de pertenencia se pierde y la migración se convierte en la alternativa. Es común escuchar a diario un sentimiento de desesperanza “de nada se puede hacer” y de un derrotismo exasperante, acompañado de una práctica de ganga individual como buscando de quien se las pague y no de quien se las debe.

En medio de toda una gama de antivalores, emerge una politiquería y bipartidismo ofensivos, dada las circunstancias anómalas del país. Resultan chocantes también: la crítica, el egoísmo, el revanchismo y la falta de una mística de consenso. Al respecto de esta última característica la existencia de un acuerdo básico es lo mínimo que debiese existir en un país con problemas de toda índole acumulados, asemejándose esta nación a una nave a punto de naufragar.

Por qué tanta avaricia, por qué tanto enriquecimiento ilícito, por qué tanta compulsión de apropiarse de lo ajeno y de esa obsesión de despojo. Se ha convertido una sociedad donde cohabitan avidez de enriquecimiento del político y debilidades colectivas de las elites, que colectivamente no han tratado de evitar el derrumbe.

Una característica esencial de este proceso de resquebrajamiento de esta sociedad es la adaptación deliberada, lo que ha propiciado el deterioro de la acumulación de capital y una mayor evidencia de que este factor de producción no solo busca la rentabilidad, sino también la estabilidad, circunstancias de que de no existir ponen evidencia la falta de arraigo y ciudadanía del mismo; perdiéndose así simultáneamente la acumulación y la formación de este estratégico elemento de avance económico; tanto así que no se ha podido sobrepasar el 3 % de crecimiento del PIB en muchos años con una población económicamente activa desocupada, que crece, emigra o se aniquila.

El egoísmo y la individualidad se ponen en evidencia y propician la ausencia de consenso y más bien promueven el conflicto como elemento predominante, circunstancia que es solamente es capitalizada por la politiquería. Por todas las características señaladas podemos afirmar que el país se encuentra en un entrampamiento del cual solo la posibilidad de una concertación nacional de salvataje país pudiese ser el principio de la solución.

En ese contexto de posibilidad de un extremismo de indisciplina y de agotamiento mental del suscrito por encontrar una solución factible, surgen las pesadillas de una autarquía o un totalitarismo como un mal menor o también la alucinación de una concertación ciudadana, como una desviación o giro repentino de esa guanaca actitud hacia un despertar o renacer ciudadano.

Tags:

  • presupuesto
  • educacion
  • violencia
  • migracion

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