Lo más visto

Más de Opinión

Entrar en una ruta de respeto y de trabajo en común es lo que el país espera del sector público y del sector privado

El hecho de que las cúpulas empresariales y gubernamentales estén trabajando en la mesa y hayan logrado ya los primeros entendimientos para apuntalar el esfuerzo hacia adelante es un signo muy prometedor de lo que puede venir de aquí en adelante si lo acordado se respeta siempre y lo decidido se lleva a la práctica con la efectividad que se requiere.
Enlace copiado
Enlace copiado
Una vez producido el relevo en la cúpula de la Asociación Nacional de la Empresa Privada tuvo lugar el primer acercamiento entre dicha cúpula y la cúpula gubernamental para ver las posibilidades reales de iniciar una nueva fase de relaciones que dejara atrás la confrontación permanente y posibilitara el tratamiento conjunto de los grandes problemas del país, cada quien desde sus respectivas posiciones pero teniendo en cuenta las responsabilidades compartidas. Este giro está determinado de manera apremiante por la misma situación que se vive en el país, la cual cada vez se vuelve más compleja y desafiante en la medida que no hay trabajo integrado e integral de soluciones.

Hemos venido sosteniendo y manifestando sistemáticamente el imperativo de que nuestra problemática principal, que de una u otra manera nos atañe a todos, sea enfocada en forma razonable y con el concurso de voluntades que posibilite llegar a acuerdos sostenibles en la cotidianidad y en el tiempo. En realidad, el proceso democratizador y modernizador en el que estamos inmersos por efecto de la misma adinámica histórica de posguerra va dirigiendo energías hacia formas diferentes de ver y de hacer las cosas, y lo que queda cada vez más en evidencia es que las viejas retóricas, del signo y de la procedencia que fueren, ya no funcionan en ningún sentido.

El hecho de que las cúpulas empresariales y gubernamentales estén trabajando en la mesa y hayan logrado ya los primeros entendimientos para apuntalar el esfuerzo hacia adelante es un signo muy prometedor de lo que puede venir de aquí en adelante si lo acordado se respeta siempre y lo decidido se lleva a la práctica con la efectividad que se requiere. Lo primero es dejar de lado definitivamente las desacreditaciones y las descalificaciones mutuas, que han sido el pan de cada día en los tiempos recientes. Esto ya se ha acordado, y lo que sigue es la comprobación en los hechos. Es válido discrepar, con la profundidad que se quiera, pero sin que esto implique desautorizar automáticamente al adversario.

Se han esbozado conjuntamente y de inicio puntos transversales y temas sectoriales para poder darle línea y coherencia al esfuerzo. Entre los primeros, la creación de confianza, el tratamiento de la inseguridad y el logro de un efectivo plan fiscal; y entre los segundos, la construcción de un amplio acuerdo sobre pensiones, el mejoramiento de la competitividad y la generación de estímulos en el sector agropecuario. Contar con temática y propósitos definidos es lo básico, y lo que sigue de inmediato es establecer un método eficaz de abordamiento de todo ello, para que la dispersión y la improvisación no sigan haciendo de las suyas.

Como acaba de mencionarse, ahora viene la prueba del seguimiento y el desafío de la puesta en práctica. Es de esperar que una iniciativa de este rango y trascendencia no se vaya a quedar en el camino. Si la tarea cumple su misión, sin duda el ejemplo que den el sector privado y el sector público será de gran influencia en el manejo de las relaciones entre fuerzas políticas, con lo cual habrá una tendencia clara a la desintoxicación del ambiente en función de darle al país verdaderas expectativas de futuro beneficioso para todos.

Tags:

  • anep
  • gobierno
  • dialogo
  • acuerdos
  • entendimiento

Lee también

Comentarios