Entre Hillary y Trump

Las cartas están tiradas sobre el tapete de la política electoral norteamericana, que decidirá, por 58.ª vez este próximo martes 8 de noviembre, quién será el 45.º presidente o presidenta de Estados Unidos de América (EUA) para el período 2017-2021.
Enlace copiado
Entre Hillary y Trump

Entre Hillary y Trump

Entre Hillary y Trump

Entre Hillary y Trump

Enlace copiado


Hillary Clinton, del Partido Demócrata, es una verdadera revolución por el mismo hecho de ser la primera mujer estadounidense en aspirar a la Presidencia, y por haber roto tabúes y convencionalismos en la política norteamericana. Comenzando por su lucha para proveer cuidado de salud a millones de niños, particularmente marginados, como adolescentes encarcelados y discapacitados, mediante la creación del Programa del seguro médico infantil (CHIP, por sus siglas en inglés). Pero sobre todo, por proclamar que los derechos de la mujer también son derechos humanos, durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en septiembre de 1995, en Pekín, China. Un mensaje que se ha convertido desde entonces en himno de batalla de toda una generación de feministas y luchadoras por la igualdad de género. Como secretaria de Estado, Hillary hizo de los derechos de personas lesbianas, gay, bisexual y transgénero (LGBT) una prioridad de la política exterior de EUA, y abogó para que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU emitiera la primera resolución en la historia del organismo sobre este tema; como jefa de la diplomacia norteamericana implementó en noviembre de 2012 un histórico alto el fuego entre Israel y Hamás, que detuvo momentáneamente un baño de sangre en la zona.

Por su parte, Donald Trump, del Partido Republicano, es un “outsider” de la política, que ha irrumpido en la contienda electoral como un elefante en una tienda de cristalería, ganando la simpatía y el entusiasmo de la América profunda ultraconservadora, de la élite del mercantilismo y de la industria del complejo militar estadounidense, así como de los sectores más xenófobos y racistas de EUA. Ellos ven en Trump una especie de mesías del mercado mundial y un apóstol del proteccionismo. Él mismo es un multimillonario, un “selfmademan” surgido de las entrañas del capitalismo más salvaje. Una especie de híbrido entre el actor Ronald Reagan y el magnate Silvio Berlusconi, que llega a la política por caminos no convencionales aprovechando el desprestigio y el deterioro de la clase y del sistema político del “establishment”.

Contrario a lo que pregona, él mismo es hijo de inmigrantes alemanes, que proceden de Kallstadt, aldea vitivinícola de la región alemana de Palatinado, en Renania, de donde emigró su abuelo, quien originalmente se apellidaba Drumpf, pero que durante la Segunda Guerra Mundial, para evitar ser víctima de la represión norteamericana a los ciudadanos del Eje, cambió en Trump y lo testificó como de origen sueco. En lo que sí es consecuente con sus orígenes Donald Trump es en la tipificación de “Brulliesmacher” (fanfarrones, bocones), que todos los vecinos de Kallstadt tienen en la región del Palatinado alemán.

El electorado norteamericano debe elegir entre una personalidad progresista, luchadora por los derechos civiles, que representa la cara civilizada de la sociedad estadounidense, con una moderna visión de un mundo democrático, y un cavernícola surgido de las entrañas de la élite financiera que propugna como hoja de ruta la hegemonía mundial de EUA y la llamada “supremacía blanca”.

Tags:

  • elecciones
  • eua
  • donald trump
  • hillary clinton

Lee también

Comentarios

Newsletter