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¿Era necesario y conveniente destruir la calificación de buen pagador del país?

Los salvadoreños hemos sido testigos de cómo los caprichos personales de funcionarios del gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén llevaron al país a la categoría de riesgo reservada para los países irresponsables que no saben manejar sus finanzas públicas y que no pagan sus deudas a tiempo.
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Esta clasificación de riesgo de CCC la comparte El Salvador con Grecia, Venezuela, Congo y otros países de mala reputación.

Hace menos de un año teníamos una clasificación de riesgo que estaba cuatro y cinco niveles arriba de donde estamos ahora. Si alguien hubiera dicho en julio de 2016 que en abril de 2017 íbamos a estar en una categoría de CCC se le habría calificado de exagerado y hasta de terrorista económico. En lo personal nunca se me pasó por la mente que íbamos a llegar tan rápido a una situación tan crítica de manera innecesaria, y que es producto de los caprichos de un grupo pequeño de personas del Gobierno y del FMLN.

La gran pregunta que cualquier ciudadano debe hacerse es ¿por qué no hicieron en la plenaria del 6 de abril lo que hicieron en la plenaria del viernes 21 de abril? Lo que demuestra el recorte de gastos que se hizo en la plenaria del 21 de abril a propuesta de la diputada Lorena Peña, del FMLN, y que fue aprobado con los 45 votos del FMLN, GANA y PCN es que no lo hicieron el 6 de abril porque no quisieron: por capricho.

El capricho fue que el ministro de Hacienda en lugar de concentrarse en evitar el impago a toda costa, haciendo lo que hicieron el viernes pasado se dedicó a atacar a ARENA para presionarlos a que le autorizaran una nueva emisión de bonos por $282 millones y que si no le daban esa emisión el país caería en impago. Pues resulta que ese desenfoque de las prioridades del país, ese capricho del ministro de Hacienda y del FMLN llevó al país al impago y ahora salir de esta pésima categoría de riesgo nos llevará bastante tiempo. Hay que tener claro que esto no se resuelve con la aprobación de la reducción de gastos para abrirle espacio presupuestario al pago de los CIP, que se venció entre el 7 y el 20 de abril por casi $57 millones. El daño ya está hecho y es permanente. La reputación del país ha sido dañada irreversiblemente y el FMLN tendrá que bregar el resto de su vida con haber sido el partido que llevó al país al impago por primera vez en su historia.

El Ministerio de Hacienda publicó un comunicado el 3 de abril diciendo: “Queremos dejar constancia que este no es un problema de caja, ya que el Ministerio de Hacienda cuenta con los mecanismos financieros para hacer el pago correspondiente. De lo que se trata es que no contamos con la asignación presupuestaria que permita dicho pago”. Eso se lograba resolver solo con los votos del FMLN, GANA y PCN, tal y como quedó demostrado en la plenaria del viernes pasado y no se requería del concurso de ARENA.

Dicho lo anterior y teniendo claro que el daño es irreversible, la pregunta ahora es ¿qué sigue? Hay que recordar lo que le pasó a Grecia cuando hizo el referéndum el 5 de julio de 2015 para votar en contra del ajuste fiscal que exigía la Unión Europea para refinanciarle las deudas y para ayudarles a salir de la grave crisis en que se encontraban. Lo que le ocurrió fue que las exigencias de los acreedores se incrementaron y el ajuste fue todavía peor después del referéndum y llevó a la renuncia del primer ministro, Alexis Tsipras. El daño que le ha causado el impago a la reputación del país obligará ahora a tener un plan de ajuste fiscal más fuerte con verificación más estricta del Fondo Monetario Internacional para convencer a los acreedores internacionales, a los inversionistas internacionales, a la comunidad de países amigos que nos han querido ayudar, a los bancos multilaterales, a los bancos corresponsales que le prestan a nuestros bancos, a las calificadoras de riesgo y a los acreedores salvadoreños que esto no es el principio de un impago generalizado hacia todos los que le han prestado dinero al Ministerio de Hacienda. De lo contrario, cuando quieran conseguir dinero con los bancos multilaterales o con inversionistas privados el incremento del riesgo elevará mucho la tasa de interés y pondrá en riesgo su colocación.

Como le decían a uno de pequeño, “con fuego no se juega”. El gobierno del FMLN jugó con fuego y quemaron la mitad de la casa, ahora es el momento de quitar a los responsables de este incendio y hay que reconstruir lo quemado. Para ello deben negociar en serio el ajuste fiscal, la reforma de pensiones que el país requiere y para hacerlo bien, sí se requiere de la madurez y del apoyo de ARENA para evitar que se queme el resto de la casa. Además necesitamos demostrar al mundo entero que los partidos políticos pueden anteponer el bien del país a sus intereses electoreros para beneficio de todos los salvadoreños.
 

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