Lo más visto

Más de Opinión

Es clave asegurar que las elecciones de magistrados y de fiscal no vayan a ser de retroceso

Lo que siempre ha ocurrido es que los mecanismos de selección son superficiales y con el simple propósito de salir del compromiso. Eso es lo que ahora hay que cambiar a fondo, para que las personas escogidas llenen, en forma verificable, todos los requisitos que se requieren.
Enlace copiado
Enlace copiado

El Salvador ha venido padeciendo situaciones de creciente deterioro en áreas de alta sensibilidad para la evolución nacional, y así puede constatarse en lo que se refiere a la inseguridad ciudadana cada vez más extendida y arraigada, en lo que toca a las diversas formas de corrupción que se van manifestando en los ambientes públicos y privados y en lo que corresponde a los estragos que sufren el Estado de Derecho como marco orgánico fundamental y la capacidad de la ley para hacerse valer sin restricciones ni evasivas. Para contrarrestar esos males tan destructivos es preciso asegurar que los entes encargados de poner el imperio de la legalidad en el sitio que le es propio tengan todas las condiciones para cumplir dicho cometido, del cual depende la salud integral del sistema.

En ese sentido, los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional que fueron elegidos en 2009 y el actual Fiscal General de la República han estado ejerciendo sus respectivas funciones de una manera muy diferente a la que venía dándose por tradición; y la principal diferencia consiste en la independencia con que están cumpliendo sus respectivos cometidos y en el desempeño alejado de las prácticas corruptas que se habían vuelto costumbre. Es de destacar que cuando fueron elegidos los funcionarios aludidos dicha elección no estuvo basada en prever lo que iba a ser el comportamiento de tales funcionarios, y por eso ahora, cuando las elecciones de relevo están cada vez más próximas, es de temer que haya grandes reservas a la hora de escoger.

Por lo anterior es del caso ir preparando condiciones para que el proceso se lleve desde el inicio de la mejor forma posible. En el caso de los magistrados, es necesario vigilar con sumo detenimiento la escogitación de los 30 candidatos que llegarán a la Asamblea Legislativa para que ahí se tome la decisión final. Lo que siempre ha ocurrido es que los mecanismos de selección son superficiales y con el simple propósito de salir del compromiso. Eso es lo que ahora hay que cambiar a fondo, para que las personas escogidas llenen, en forma verificable, todos los requisitos que se requieren para asegurar el auténtico cumplimiento de las funciones correspondientes.

Como decimos en el título de este Editorial, hay que asegurar a toda costa que las elecciones tanto de magistrados como de Fiscal General sean de avance y no de retroceso. Habrá, sin duda, maniobras de diversa índole para que los resultados se definan al servicio de los intereses de siempre, y esto es lo que habría que evitar a toda costa, porque de lo contrario lo avanzado en el orden de la legalidad activa quedaría expuesto a desaparecer o a desnaturalizarse. Es, pues, una cuestión de gran trascendencia para la suerte del proceso en todas sus manifestaciones.

Lo cierto es que se avecinan desafíos eleccionarios de alta intensidad, tanto para el electorado como para los que tengan que elegir en segundo grado, que son los diputados de la Asamblea Legislativa en su siguiente legislatura. Es un núcleo de oportunidades que se presentan en conjunto muy de vez en cuando, de ahí que haya que dimensionar el acontecer en su totalidad para que no quede suelta o en peligro ninguna pieza.

Desafíos como los señalados deben ser tomados y administrados como invitaciones estratégicas al fortalecimiento de la institucionalidad con miras al beneficio directo de la sociedad. Si todo sale bien, El Salvador habrá dado un gran paso hacia adelante.

Lee también

Comentarios