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Es de suma importancia que la lucha por la seguridad se mantenga firme y rodeada de apoyo razonable

Resulta clave construir cuanto antes un proyecto integral que abarque todos los aspectos de esta intrincada problemática, de tal manera que la sensación actual se vaya convirtiendo en proyección sustentable.

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El plan de control territorial impulsado por la Administración gubernamental que entró en funciones el recién pasado 1 de julio se ha mantenido muy activo en el terreno desde que fue anunciado y puesto en acción, y así se han visto medidas concretas como la emergencia ordenadora en los Centros Penales donde están recluidos los pandilleros y los líderes de las pandillas que vienen siendo capturados en el curso de los tiempos más recientes, como las redadas de delincuentes en distintas zonas del territorio nacional y como la presión mediática para hacer recapacitar a los que ya forman parte de las estructuras criminales y para disuadir a los que podrían sentirse tentados a ingresar en ellas.

En el pasado, se han venido sucediendo múltiples iniciativas para atacar a la criminalidad organizada en sus distintas expresiones, pero las características más desafortunadas de tales medidas fueron la dispersión en el terreno y la inconsistencia en el manejo de los procederes institucionales pertinentes. Eso no sólo fue fortaleciendo cada vez más la implantación de las estructuras criminales sino que generó, en forma creciente, una sensación generalizada de que el crimen se iba poniendo cada vez más por encima de la ley.

Frente a esto, que es tan depredador de la normalidad de la vida nacional en todos los órdenes y tan obstructor de todo progreso para el país y para su gente, había que emprender una ruta mucho más efectiva en pro de los derechos básicos de los salvadoreños y en beneficio de la seguridad y la estabilidad en sus diversas expresiones. Para que esto pueda hacerse realidad en los hechos es indispensable e insoslayable impulsar una dinámica que no sólo vaya debilitando y desarticulando de veras las estructuras criminales establecidas sino que permita darle a la población, en sus variados niveles y proyecciones, una conciencia cierta de que la ley es más fuerte que el crimen y de que por más organizado que éste se halle se topará a cada instante con la fuerza superior de la legalidad bien sustentada y adecuadamente aplicada. Sólo así podremos ir en la línea correcta.

El despegue que al respecto ha dinamizado desde su primer día la actual Administración ha generado importante expectativas, que no sólo hay que mantener, sino que hay que confirmar y consolidar en los hechos. La sensación positiva es hasta hoy muy potente al respecto, y eso se debe sostener y potenciar, porque es claro que esta lucha será prolongada y desafiante al máximo. Y para ello resulta clave construir cuanto antes un proyecto integral que abarque todos los aspectos de esta intrincada problemática, de tal manera que la sensación actual se vaya convirtiendo en proyección sustentable. Si eso no se da, todo lo que ocurra quedará expuesto peligrosamente a disolverse en la dispersión que ha sido tan característica de los empeños precedentes.

Como acaba de expresar el Arzobispo de San Salvador, aquí se hace inevitable apelar a la unidad de todos y a convertir la esperanza en un voto de fe, lo cual desde luego tendría que ir acompañado por una actitud muy vigilante y analítica, porque las pruebas reales estarán en los hechos.

Tags:

  • control territorial
  • pandillas
  • criminalidad
  • expectativas

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