Es fundamental fortalecer el sentimiento cívico en nuestro país

Tenemos, sin duda, en el país, una crisis de identidad colectiva, que debemos superar construyendo un proyecto nacional que nos haga a todos sentirnos partícipes.
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<p>Mañana sábado es 15 de septiembre, fecha de especial relieve en nuestro calendario cívico, porque se conmemora el día de la Independencia centroamericana, que se proclamó en 1821. Es, pues, oportunidad reiterada para resaltar los valores patrióticos, que siempre son tan necesarios para la buena salud del ente nacional y que a la vez representan el enlace anímico de la salvadoreñidad, que desafortunadamente viene perdiendo energías desde hace ya bastante tiempo en nuestro ambiente. La misma realidad, entonces, nos incita a recuperar el sentimiento de Patria, para darle base al esfuerzo de nación del que estamos tan urgidos.</p><p>Con el paso de los años, la conmemoración del 15 de septiembre se fue convirtiendo en un acontecimiento principalmente escolar. Es cierto que es de la más alta importancia que el sentimiento patriótico arraigue en el alma de la niñez y de la juventud; pero no debe quedarse ahí: tiene que impregnar a la comunidad nacional en su conjunto, de tal manera que la vivencia de Patria vivifique y unifique todos nuestros ejercicios colectivos. El sentimiento de Patria es una expresión expansiva del sentimiento de familia. Y los salvadoreños, pese a todas las diferencias, desajustes y conflictos, somos un todo nacional, vinculado desde la entraña por la pertenencia compartida. </p><p>El hecho de que nunca hayamos podido funcionar como una sociedad integrada hizo que las diferencias y divisiones se fueran intensificando y profundizando en el transcurso del tiempo, hasta el punto de hacerles creer a muchos que esas divisiones son una forma de destino nacional. La verdad es que nunca nos hemos planteado el destino nacional como lo que verdaderamente es: una tarea de todos, sin distingos culturales, políticos o socioeconómicos. Cada quien debe hacer lo suyo, en el ámbito donde está ubicado; y entre todos debemos mover el país hacia niveles de desarrollo, de equidad y de fraternidad que nos permitan avizorar el futuro como un horizonte alcanzable. </p><p>Esta no es cuestión de fechas. Para algunos, el 15 de septiembre tiene poco que ver con nuestro propio desenvolvimiento histórico. Para otros, el 5 de noviembre es nuestra fecha cívica más emblemática. No faltan los que se preguntan, con sarcasmo: ¿Cuál independencia? Tenemos, sin duda, en el país, una crisis de identidad colectiva, que debemos superar construyendo un proyecto nacional que nos haga a todos sentirnos partícipes. En otras palabras: lo patriótico debe dejar de ser formal, para pasar a ser forma de vida. Ese es el reto de estos tiempos. Unidad asumida con auténtica conciencia de destino común, más allá de todas las diferencias y contrastes.</p><p>Es indispensable, entonces, pasar a una reflexión colectiva sobre puntos concretos como Patria y destino nacional. No una reflexión entre intelectuales o entre científicos, sino un ejercicio de introspección ciudadana, que permita identificar cómo nos sentimos los salvadoreños respecto de nuestro propio país y qué quisiéramos que fuera la relación entre la nación y sus ciudadanos. No se trata de convocar encuentros o hacer reuniones: se trata de que en todos los ámbitos del quehacer nacional se hagan presentes términos como pertenencia, participación, aspiración y compromiso. En otras palabras, es la labor de autorreconocernos.</p><p>Hasta el momento, el tema de la Patria y sus valores inherentes ha estado al margen de todas las agendas nacionales; y los efectos nocivos de ello pueden advertirse sin dificultad en el ánimo prevaleciente en el país. El momento es más que oportuno para corregir esa gravísima falla. </p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>

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