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¿Es “justa” nuestra Justicia?

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[email protected] la misma vara que midiereis seréis medidos (Mateo 7.1; Lucas 6.37; Marcos 4.24). No es que no se deba hacer juicios, sino que cuando se hagan se aplique la primera medida de justicia que está en la Ley Universal impresa en el interior de cada ser humano: No hagas a otro lo que no quisieras que se haga a ti mismo. Hay funcionarios en quienes con el transcurso del tiempo se cumplirá lo dicho por Mateo y Lucas.

El término inquirir designa un proceso en el cual se trata de averiguar, investigar y obtener datos sobre el asunto de que se trate. En el ámbito religioso, el tristemente célebre período de la “santa” (¿?) Inquisición es famoso por los métodos de tortura empleados para “inquirir” sobre aspectos religiosos; así se cometieron muchos crímenes en nombre de Dios. En la época actual, en el siglo XXI, en nombre de la ley se cometen iguales o semejantes atropellos cuando un juez decreta “fase de instrucción” contra un ciudadano de quien “se presume” que ha cometido algún ilícito (inquisición prolongada, seis meses prorrogables por seis más). ¿Y dónde queda la presunción de inocencia?

Decretar prisión contra una persona equivale a darle muerte civil: públicamente queda señalado como culpable –aún sin serlo– de violar la ley. El drama que se genera es de proporciones insospechadas. No solo es privar del preciado bien de la libertad a un ciudadano a quien no se le ha condenado judicialmente, sino el subsecuente descalabro total de la vida familiar; faltarán el calor y el cariño para el esposo o la esposa, hijos, padres, hermanos y familiares; también faltarán sus aportes a la economía familiar.

Cuando hay un asesinato al hechor le señalan como “el presunto culpable”; en cambio en los casos de corte político los medios los presentan como “los implicados en el caso. Es un deber ético de la FGR procurar la equidad que la ley fundamental garantiza en El Salvador y por tanto es a ellos a quienes les corresponde el mandato de la sociedad para que investiguen y que, de acuerdo con sus resultados, presenten a los tribunales el acta de presunción de culpabilidad con las pruebas más robustas que hayan logrado encontrar, procurando que prontamente se lleve a juicio la causa que sustentan. Es inhumano utilizar el torturante encarcelamiento mientras reúnen evidencias, lo que resulta absolutamente impropio e inmoral según mis conceptos. Cuando no logran reunir pruebas sólidas para comprobar la participación de alguien en un ilícito, simplemente quedará sobreseído.

¿Quién y cómo limpian el honor y la imagen pública de quien resultó inocente? ¿Cómo se recoge esa “leche derramada”? ¿Quién pagará por el sufrimiento familiar y las enfermedades derivadas de sufrir el denigrante proceso? ¿Recuperará su puesto de trabajo, que abandonó forzosamente? ¿Quién pagará por los gastos incurridos y los salarios caídos? Debería ser el Estado que fue representado por sus organismos y cuyas falencias llevan a procedimientos arbitrarios e injustos.

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