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Es justo y necesario

Este artículo subraya lo certero que es el camino del diálogo para solucionar los problemas nacionales y lo erróneo que es seguir en la ruta de la polarización ideológica-partidaria.
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Con ello en mente, a continuación se presentan tres aciertos y desaciertos de los tomadores de decisión que facilitan y obstaculizan un entendimiento básico para sacar adelante al país.

Acierto 1. El mayor acceso a la información pública y el dinamismo de las redes sociales están contribuyendo a que los ciudadanos (i) respalden la independencia de los Órganos de Gobierno y (ii) rechacen el reparto de organizaciones gubernamentales que convienen las cúpulas partidarias. Adicionalmente, los poderes político y económico –a pesar de inclinarse por el centralismo– han empezado a convenir la incorporación de la relación población-territorio en las políticas públicas.

Acierto 2. Los dirigentes políticos y económicos tienen la sabiduría requerida para entender el contexto externo e interno y para dejarse ayudar de la comunidad internacional. Los Acuerdos de Paz (1992) así lo confirman, el ejercicio del Plan de Nación (1997-2000) lo corrobora y la alternabilidad en la Presidencia de la República (2009) es una prueba superada.

Acierto 3. El poder económico ha empezado a entender la pertinencia de relacionarse positivamente con su entorno y de actuar solidariamente con las poblaciones más vulnerables. Prueba de ello es el avance del paradigma de Responsabilidad Social Empresarial, la promoción del empoderamiento económico femenino y la acción conjunta entre el gobierno central, las universidades y el sector empresarial.

Desacierto 1. Fundamentar la estabilidad política (gobernabilidad) en tres puntos débiles: (1) la creciente apatía ciudadana hace que el destino del país se deposite en manos de dirigentes y burócratas partidarios; (2) la estrategia silenciosa (emigrar) que siguen millones de compatriotas reduce la presión social; y (3) la faena de la mayoría de la población para llevar la comida diariamente a la mesa le impide participar en los asuntos que le afectan su vida.

Desacierto 2. Mantener el poder público aunque sea a costa de la pérdida del control territorial y tolerando la penetración del crimen organizado en la esfera estatal. Esta tendencia se expresa a nivel regional y el avance de la corrupción, impunidad y criminalidad ha llegado a un nivel tan alto que se ha convertido en un problema de seguridad para EUA.

Desacierto 3. La agenda nacional gira alrededor del calendario electoral y los gobernantes siguen aumentando impuestos y suscribiendo nuevos préstamos para enfrentar las dificultades inmediatas (tapando hoyos). Esta disposición puede ser fortalecida por la nueva ola populista global y por ende, es necesaria la sinceración de las finanzas públicas con la ciudadanía y la aprobación de un pacto fiscal para abordar los problemas coyunturales y estructurales.

Epílogo: las finanzas públicas están en aprietos y exigen un ajuste fiscal de grandes consecuencias sociales. La inquietud ciudadana es que los gobernantes solo hagan un pacto fiscal para “apagar el incendio” y trasladar el problema financiero para después de las elecciones 2018 y 2019. Consecuentemente, la sociedad civil debería aliarse con el círculo académico y los medios de comunicación para procurar que el pacto fiscal se enmarque dentro de un Plan de País y cese la inclemente lucha partidaria por el control del aparato estatal. ¡Es justo y necesario!

Tags:

  • polarizacion
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