Lo más visto

Más de Opinión

Es vital para que el país avance hacia el desarrollo que se genere empleo suficiente y de buena calidad

Una lucha directa y eficaz contra todas las expresiones delincuenciales sería sin duda un factor determinante para que el panorama de la productividad y, por derivación, del empleo, se pudiera abrir de modo prometedor. Y en lo tocante a la productividad, habría que partir de un enfoque renovado y creativo sobre la misma.
Enlace copiado
Enlace copiado
La Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples (EHPM) 2016 indica que una gran cantidad de personas dejaron de trabajar durante dicho año por el cierre de centros de trabajo o porque se redujo el personal dentro de los mismos. Este dato es claramente indicativo de que nuestra economía sigue funcionando de manera inconsistente, lo cual impide que la población encuentre a su disposición las oportunidades y los estímulos que se requieren para que pueda hablarse de vida normal y productiva tanto para las personas individuales como para la sociedad en su conjunto. Por la trascendencia práctica que le caracteriza, el tema viene estando sobre el tapete desde hace ya mucho tiempo, y hasta la fecha no se ven señales claras y confiables de que se emprende un abordaje serio y eficiente del mismo.

Habría que hacer de entrada un diagnóstico certero sobre las condiciones en que nos movemos para, a partir de ahí, ir desactivando trabas, algunas de ellas estructurales y otras de coyuntura. Para el caso, el agudo problema de inseguridad y auge criminal que está tan vivo en el ambiente comunitario produce consecuencias dramáticamente adversas para el desempeño de la vida productiva en todos sus aspectos. Muchísima gente se halla expuesta a los embates de la criminalidad, y eso repercute tanto en las actividades que ya se realizan como en las que podrían ser posibles. Una lucha directa y eficaz contra todas las expresiones delincuenciales sería sin duda un factor determinante para que el panorama de la productividad y, por derivación, del empleo, se pudiera abrir de modo prometedor.

Y en lo tocante a la productividad, habría que partir de un enfoque renovado y creativo sobre la misma. Para ello se vuelve indispensable rediseñar y reprogramar la educación nacional conforme a los requerimientos de dicha productividad sustentada en una apuesta concreta y unificada con miras al desarrollo. Insistimos aquí, una vez más, en el imperativo de contar, como instrumento básico, con una apuesta productiva que sustituya en forma definitiva a esta ya trasnochada práctica de ir improvisando a cada paso, lo cual no es sostenible ni siquiera en aquellas sociedades que tienen a la mano opciones de la más variada índole. Nosotros debemos definir de manera muy precisa a qué vamos a dedicarnos, para organizar los mecanismos de la competitividad que sean pertinentes.

A las personas hay que abrirles espacios de preparación que se orienten hacia el progreso tanto individual como social. Y ahora hay dos grandes vías para ir en esa dirección: el emprendimiento y el empleo. En ambos sentidos se tiene que desplegar el abanico de las oportunidades reales y realizables. Y en lo que concierne al empleo, se hace preciso incentivar el crecimiento y el éxito de las empresas, para que se vaya expandiendo el espacio del empleo abundante y promotor de prosperidad.

Se debería emprender en el país una especie de cruzada nacional en pro del empleo satisfactorio en todos los sentidos. No bastan las actividades ocasionales al respecto: lo que se impone como tarea básica de país es mover incentivos, animar voluntades y fertilizar aspiraciones.

En El Salvador ha habido siempre una notable propensión al trabajo, y eso ha impulsado en gran medida la emigración para ir en busca de mejores condiciones de vida. Hay que aprovechar al máximo dicho caudal positivo, promoviendo que dentro del país pueda hacerse valer.
 

Tags:

  • empleos
  • reduccion
  • violencia
  • productividad
  • prosperidad

Lee también

Comentarios