Esas luces cegadoras ¿alguien las controla?

Nuestro país, quién no lo sabe, es inseguro.
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Esas luces cegadoras ¿alguien las controla?

Esas luces cegadoras ¿alguien las controla?

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Por la delincuencia, debida a causas fuera del control de las autoridades, aunque alguna responsabilidad cabe a las administrativas y mucha a las judiciales. Pero el área donde la inseguridad alcanza picos más altos es en el tránsito terrestre, por monda y lironda incompetencia de las autoridades. <p>De día, son graves las amenazas sobre el honesto ciudadano que quisiera utilizar correctamente las calles y carreteras; pero al menos están los retenes, a los que parecieran atribuírseles cualidades milagrosas. Da la impresión de que con ellos se piensa que pueden someterse los conductores borrachos, lo que un poco se logra con el alcotest, contrabalanceado por las ridículas sanciones y su difícil cuando no imposible aplicación. Se creería que con los mismos se pone en juicio a los velocinómanos, o sea maníacos de la velocidad. En un momento en que los atropellos de peatones alcanzaban niveles extraordinarios, sobre todo de niños, el jefe policial del área sentenció: vamos a aumentar los retenes. Aunque implantó otra medida de imponderables alcances: cursos sobre señales viales en las escuelas. Pero existen igualmente los patrullajes, motorizados, en bicicleta o a pie, que algún resultado disuasivo causan. Amén de otras medidas de demoledora severidad, como las multas morales o los breves mensajitos, de los niños.</p><p>De noche, en cambio, la indefensión del ciudadano cumplido es absoluta. Las rastras o camiones estacionados sin ninguna señal luminosa causan asesinatos en completa impunidad. A quien le da la gana, sobre todo pequeños camioncitos o pick up, circula sin luces traseras. Al acercarse a uno de ellos mientras vienen faroles de vehículos en sentido contrario significa escaparse de chocar solo por fortuna.</p><p>Las rastras, camiones o buses como que sienten mayor tentación en la noche de sobrepasar en condiciones delictuales: en rectas cortas o en curvas y subidas: o por la derecha, saliéndose de la carretera. ¡Y pensar que en países civilizados, tal acción, usar la llamada pista de emergencia, en especial para rebasar, es sancionada con cancelación vitalicia de la licencia de conducir!</p><p>Algunas rastras llevan un pequeño reflector arriba, a la izquierda de la cabina, dizque para avisar al que necesita sobrepasarlas que pueden hacerlo; pero el fogonazo es tan intenso que deslumbra. Ciertos buses utilizan, como decoración, luces fuertes de colores titilantes en la parte delantera, las cuales desconciertan a quien los encuentra.</p><p>Y ahora ha venido a sumarse otra peste, la de los faros halógenos, que mejor se llamaran alucinógenos. Su luz azulada, híper intensa, ciega al que transita en el otro carril. Viniendo en su ayuda, únicamente los automotores que siguen al cegador, que indican por dónde va la carretera.</p><p> ¿Alguien regula el empleo de esos peligrosos artefactos? ¡Qué pregunta cursi en el país donde se transita como viene en gana! Con llantas amenazadoramente gastadas: la semana pasada dos jóvenes cachiporristas murieron y ocho resultaron heridos, al estallar las 2 ruedas traseras en el pick up que los llevaba a excesiva velocidad. Con frenos en pésimo estado. En vehículos extremadamente desvencijados, incluyendo, mejor dicho sobresaliendo, en los de transporte de pasajeros.</p><p>Por supuesto, los encargados de conjurar semejantes retos oponen bonitas palabras y promesas. En la citada noticia sobre los jóvenes fallecidos y lesionados, se decía que en los últimos 12 meses los accidentes han aumentado un 7%, a poco de haberse anunciado con bombo y platillo el decenio de la seguridad vial.</p><p>&nbsp;</p>

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