Espiando a Transparencia Internacional

Los que soñamos con un país democrático, decente y desarrollado nunca dejamos que silencien nuestra voz o censuren nuestras cuerdas vocales.
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El descubrimiento de escuchas ilegales en varias instituciones privadas ha puesto de manifiesto lo que muchos ya sospechaban: el uso sistemático de la práctica del espionaje, destinado a la obtención de cierta información con objeto de utilizarla en contra del “enemigo incómodo”; esto por medio del chantaje, del soborno, el acoso, la intimidación y neutralización del enemigo político, etcétera.

El espiar en estos tiempos y en estas condiciones del país con fines políticos particulares, sobre todo usando recursos del Estado, no solo es ilegal, sino indigno y malévolo. Este tipo nocivo de prácticas políticas provienen normalmente de mentes y/o instancias retorcidas, de talante autoritario y corrupto. En este contexto, no solo sus rivales políticos o económicos se convierten en blanco de sus operaciones encubiertas, sino también todos aquellos ciudadanos que se atreven a luchar a favor de la democracia y en contra de la corrupción e impunidad.

No cabe duda que instituciones como la FUNDE y Transparencia Internacional resultan incómodas a determinados y poderosos sectores, así como lo es mi persona. Los autoritarios y corruptos no toleran la crítica y buscan acallar a sus críticos usando viles métodos. Los autoritarios y corruptos pretenden deslegitimar a los que se esfuerzan por promover la democracia y la decencia, tratando de legitimar la difamación y la mentira. Los autoritarios y corruptos buscan descalificar los análisis críticos a su pensamiento y/o comportamiento, tratando de colocarlos como parte de la estrategia del partido político rival.

La mente del corrupto justifica su corrupción afirmando que todos son corruptos, y que la única diferencia entre ellos y los demás es que estos no tienen o han tenido la oportunidad de estar donde ellos están, pues, dicen los corruptos, si lo estuvieran hicieran lo mismo que ellos. Mentira. Nos negamos a pensar que todos los que llegan al poder son iguales como ellos. Muchos no lo son, y sobre todo no lo quieren ser. Los corruptos y sus cómplices quieren disimular o diluir su corrupción intentando que sus denunciantes aparezcan como corruptos.

Las críticas que hemos hecho acá y en otros foros a los autoritarios y corruptos no se hacen desde el púlpito de la pureza, ni desde el pedestal de una hipócrita moralidad virginal, sino del esfuerzo que hacemos todos los días como personas e instituciones por reivindicar la decencia y no la picardía como forma de vida, de reivindicar la ética sobre la política partidaria, de luchar por conservar principios y valores en una sociedad donde escasean y donde abundan los incentivos para no vivirlos y practicarlos.

Como director ejecutivo de FUNDE y representante de Transparencia Internacional en el país, he sido y sigo siendo objeto de ataques difamatorios y descalificaciones por parte de aquellos que se sienten tocados o amenazados por mis declaraciones y posiciones frente al autoritarismo, la corrupción e impunidad. Comenzaron en redes sociales calificándome de vendido a la derecha, de financiar FUNDE con fondos de los ricos, de ser traidor a la izquierda (gracias a Dios hoy muchos ya saben quiénes son los verdaderos traidores y los nuevos ricos).

Un estribillo que no les bastó y tuvieron que recurrir al ataque cobarde y anónimo contra mi familia. Como este no tuvo mayor eco, y más bien generó indignación, trataron luego de vincular perversamente mis honorarios por servicios profesionales como exmiembro de la Comisión Nacional de Desarrollo, a los fondos de la partida secreta manejada por el expresidente Saca, utilizando para ello al director de un “periódico”. También recientemente hemos detectado fuertes indicios de configuración de un acoso fiscal. Finalmente, la semana antepasada, tras un “barrido electrónico” realizado en las instalaciones de FUNDE, se descubrió un dispositivo de audio colocado en el cableado del teléfono fijo de mi oficina. No tengo nada que temer. Al contrario, los que soñamos con un país democrático, decente y desarrollado nunca dejamos que silencien nuestra voz o censuren nuestras cuerdas vocales.

Valga finalmente señalar que este acoso y espionaje político no solo es un ataque a mi persona o a FUNDE, sino también a la labor que realiza Transparencia Internacional para combatir la corrupción e impunidad en el mundo.

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