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Esta crisis ha sido y continúa siendo un vivero de lecciones que todos debemos reconocer y asumir en lo que nos corresponde

Ahora ya no hay márgenes disponibles para dejar ninguna cosa para después, y esa realidad tendrá consecuencias del más largo alcance.

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Aunque estábamos todos ya inmersos en una dinámica globalizadora que no dejaba posibilidades de escape hacia las viejas formas de hacer vida nacional e internacional, todo esto parecía irse dando de una manera casi inadvertida, porque muchos mecanismos de control permanecían intocados y porque múltiples motores del progreso seguían sometidos a intereses que se negaban a ceder; pero sin decir agua va de pronto se hizo presente esta crisis pandémica que puso a todos los factores y actores en juego en otro plano, en el que lo primero que se manifiesta es que nadie es ahora capaz de imponerse al estilo tradicional. Esta es sin duda la lección básica de lo que está pasando, y a todos nos corresponde no sólo tomarla como nuevo punto de partida sino proveerle toda la atención del caso, en función de que la realidad se mueva de veras por ese nuevo rumbo de actividad y de proyección. Ese es, pues, ahora el rumbo correcto a seguir.

Otra de las lecciones verdaderamente inesquivables que nos está dejando esta experiencia tan traumática en tantos sentidos es que nadie, ni siquiera los que tienen más poder, lo puede todo por su sola cuenta. Lo estamos viendo, para el caso, en lo referente a la habilitación de las vacunas contra el virus, ya que hay esfuerzos al respecto por doquier, y todos nos hallamos en nerviosa espera de ver por dónde surgen las luces verdes que anunciarán las buenas nuevas. Y, por otra parte, las aportaciones económicas para tratar de ir superando los gravísimos estragos de la crisis también tienen que ser múltiples e integradas.

Hay otro factor que en estas circunstancias ha alcanzado un relieve de primer orden, y es que la unidad nacional ha dejado de ser una aspiración optativa, como muchos durante largo tiempo creían que era, para emerger como lo que realmente es: un imperativo de funcionalidad nacional en el más estricto sentido del término. Si los salvadoreños no nos unimos, manejando de manera inteligente y constante todas nuestras naturales diferencias, no seremos capaces de enfrentar nuestros problemas, y más cuando éstos son de la naturaleza y de la dimensión de los actuales. Y esta es una exigencia que de seguro se va a quedar aquí.

Los obsoletos esquemas heredados de la época de la bipolaridad mundial están hoy más caducos que nunca. La escala de mundos tal como entonces se concebía –desde el Primer Mundo hasta el Cuarto Mundo en proyección descendente– ya no tiene ninguna razón de ser dentro de los parámetros actuales. Por el contrario, hoy lo que se impone es el diseño actualizado de la globalización, para que ningún artificio se imponga al respecto. Y es otro de los énfasis que la crisis ha traído consigo, como una forma de apertura de miras que bajo ningún concepto se puede ignorar.

Es de señalar, con énfasis muy especial, que las urgencias que surgen de la dinámica pandémica en verdad se hacen sentir en toda la problemática nacional, y ese es uno de los efectos reveladores más significativos de la situación actual. Ahora ya no hay márgenes disponibles para dejar ninguna cosa para después, y esa realidad tendrá consecuencias del más largo alcance como prácticamente todo lo que se mueve sobre el escenario nacional en estos días. Comprometámonos, pues, con el presente en función de estar debidamente entrenados para el futuro.

Está haciéndose cada vez más generalizada en todas partes la impresión de que el mundo que surja luego de la gran prueba pandémica será muy distinto al que prevalecía antes de ella, y tal impresión es en sí misma de giro altamente aleccionador. Eso requerirá, sin duda, nuevas actitudes, nuevos enfoques y nuevas perspectivas. Lo que viene será, entonces, un trabajo interdisciplinario y multifacético que nos pondrá a todos en una plataforma de vida muy diferente.

Tags:

  • lecciones
  • realidad
  • crisis
  • unidad nacional
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