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Estado, sociedad y mercado

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Rafael Ernesto Góchez

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La mayoría de emigrantes salvadoreños consideró que no tenía futuro en su lugar de origen y desconfió de las retóricas demagógicas. El éxodo fue fruto de múltiples factores, entre los cuales están (1) la violencia política de la década de los ochenta y (2) las políticas públicas adoptadas por los paladines del mercado al final del siglo XX e inicios del XXI. El postulado del "rebalse económico" era que primero había que crecer económicamente para luego –de forma espontánea– mejorar la calidad de vida de la gente. El revés del neoliberalismo en El Salvador se constata en la emigración masiva y la pérdida del control territorial ante bandas delincuenciales.

La otrora oposición no se quedó atrás. Numerosos compatriotas fueron atraídos por un pensamiento recalcitrante basado en el odio a otros salvadoreños. Es decir, se potenció el resentimiento social como parte de una estratagema de lucha de clases para alcanzar el poder. Esa treta política se basó en el análisis dualista (maniqueo) de la realidad y en concebir la redistribución de la riqueza sin advertir que primero hay que crearla. Fue así que muchos salvadoreños creyeron que los problemas se solucionarían –por arte de magia– con la sola llegada de un nuevo gobierno en 2009.

Los fracasos y engaños de los promotores del neoliberalismo y de los animadores del socialismo han sido tan notorios en suelo cuscatleco que ambos han perdido la amplia aceptación que una vez tuvieron. Sin embargo, lo extraordinario del actual panorama nacional son tres comportamientos psicopolíticos: (1) el rotundo rechazo a los partidos convencionales, (2) el notable respaldo popular al presidente de la República, y (3) la inclinación ciudadana de continuar depositando el destino del país en un pequeño grupo de personas que ejerce el poder.

Hoy día, el gobierno de turno mantiene un bajo perfil programático y una efectiva comunicación mediática. Esta característica hace que no se le preste la atención debida a los documentos y niveles técnicos, y que la cohesión social sea un tema secundario. Surge, entonces, la siguiente hipótesis: el común denominador de los gobernantes salvadoreños ha sido el centralismo o sea la exclusión de la sociedad en la toma de decisiones. Consiguientemente, convendría que la academia y el GOES conversaran abiertamente sobre dos puntos neurálgicos: (1) el rol del Estado, la sociedad y el mercado en la vida nacional, y (2) la aplicación de políticas públicas para prevenir la violencia delincuencial, generar oportunidades a nivel local y reducir la vulnerabilidad ambiental.

De acuerdo con la información disponible, el presente módulo gubernamental tiene tres pilares (seguridad, desarrollo económico y bienestar social) y se enfoca en ocho proyectos estratégicos (Franja Pacífico, Plan Búho, Mi Nueva Escuela, Proyecto Dalton, Plan Maestro Movilidad, Seguridad, Smart Growth y Think Global Grow Local). Todo ello articulado por medio de la aplicación de TIC.

Reflexión: la academia debería analizar dos asuntos importantes: (a) el impacto socioeconómico de las medidas antiinmigrantes, y (b) el colapso del modelo de exportación de mano de obra; y promover la idea-fuerza de que en el país haya más Estado, más sociedad y más mercado. Un paso en esa dirección sería que el GOES respondiera estas preguntas: ¿cuáles son las prioridades nacionales y sus metas en el presente quinquenio?, ¿cómo y con qué recursos se alcanzarán esas metas?, ¿qué espacios habrá para que la sociedad incida en la toma de decisiones?

Tags:

  • emigración
  • riqueza
  • neoliberalismo
  • comunicación mediática
  • módulo gubernamental

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