Editorial: Estados Unidos sostiene que el gobierno negocia con las pandillas

La vergüenza para el gobierno de Gana y Nuevas Ideas es abrumadora, agravada por la cobardía del ministerio público cuyo titular ayer decidió callar en lugar de pronunciarse siquiera superficialmente al respecto. El extravío es tal que el único hecho de comunicación ante esta irreversible crisis política, social y diplomática fueron unos tuits infantiles del presidente.

Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

El gobierno estadounidense sostiene que la administración Bukele ha negociado con las pandillas desde 2020, y que para conseguir una disminución de los homicidios y de la violencia relacionada con esos grupos, ha invertido dinero público y otorgado privilegios a algunos de los líderes de la Mara Salvatrucha y de la Mara 18.

Asimismo, asegura que Nuevas Ideas transó con esos grupos criminales para que le apoyaran en las elecciones legislativas y municipales de este año, y que las pandillas apoyaron al gobierno velando por la cuarentena en los territorios que controlan. Osiris Luna, viceministro de Justicia, y Carlos Marroquín, director de Tejido Social, habrían sido los representantes de Bukele y de su gabinete en la discusión de esos acuerdos.

En un segundo orden no menos aberrante, la administración Biden acusa a Luna y a su madre de organizar un esquema de plazas fantasma en el sistema carcelario para enriquecerse. Madre e hijo también fueron acusados por los estadounidenses de defraudar a la nación salvadoreña con un manejo corrupto de paquetes alimenticios en el marco de la pandemia.

La vergüenza para el gobierno de GANA y Nuevas Ideas es abrumadora, agravada por la cobardía del ministerio público cuyo titular ayer decidió callar en lugar de pronunciarse siquiera superficialmente al respecto. El extravío es tal que el único hecho de comunicación ante esta irreversible crisis política, social y diplomática fueron unos tuits infantiles del presidente.

¿Qué gobernabilidad es esta? ¿Qué altura, qué ética pueden arrogarse ahora los voceros del oficialismo? Por más rebuscadas que sean las interpretaciones, las teorías conspirativas, los cuentos que achacan la aspereza de Washington al bitcóin, a China Popular, a trasnochadas alusiones a Francisco Morazán y otras extravagancias, la erosión del discurso de Bukele es incuestionable. El presidente ha inyectado a su círculo unas ínfulas de superioridad moral y de inercia histórica que ante estas denuncias y la pusilánime reacción del gobierno a través de los tres poderes que ahora controla, se ven reducidas a hipocresía y cinismo.

Puesto contra las cuerdas, el margen del régimen se reduce de manera pavorosa. Esto no se resolverá destituyendo de modo suave e invisibilizando poco después a estos dos funcionarios, fórmula que ya se siguió con el exministro de Agricultura sin que así quedaran disipadas las acusaciones de corrupción en esa cartera. ¿El órgano judicial salvadoreño colaborará con Estados Unidos en un eventual proceso penal? ¿Los negociadores con las pandillas, tercer capítulo, serán los chivos expiatorios? Sea como sea, se avecina otra fractura en el centro de la gestión Bukele.

Igual de importante es saber si los sectores privados, empresariales, académicos y religiosos que han pretendido convivir con el régimen sin contaminarse pese al desmantelamiento democrático y al asalto contra la contraloría pública continuarán con su vergonzante silencio. No denunciar, no cuestionar ni inquirir al Estado y a sus administradores temporales por estos hechos tan graves, por la red de impunidad que se pretende tender sin resistencia social, supone ya no sólo faltarle a la nación sino ser cómplice.

Las preguntas no las tiene que hacer Estados Unidos sino el pueblo salvadoreño, ese que le entregó las llaves del poder a una facción política con el mandato de buscar nuevos caminos, no de insistir en prácticas que tanto daño, decepción y retroceso le generaron en la década anterior.

UN PÚBLICO INFORMADO
DECIDE MEJOR.
POR ESO INFORMAR ES
UN SERVICIO DE PAÍS.
APOYA A LOS CIUDADANOS QUE 
CREEN EN LA DEMOCRACIA
Y HAGAMOS PAÍS.

Hacemos periodismo desde hace 106 años. Y ahora, como en otros periodos de la historia de El Salvador, el periodismo es fundamental para que la opinión pública se fortalezca.

HAZTE MIEMBRO Y DISFRUTA DE BENEFICIOS EXCLUSIVOS

Hágase miembro ahora

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines