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Estamos en etapa preelectoral y los ofrecimientos partidarios proliferan

Pero la experiencia reiterada enseña que casi todo lo que se dice en las campañas se queda en eso: en palabras sueltas, que una vez que se producen las decisiones en las urnas se vuelven sonidos que se pierden en el aire.
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La Prensa Gráfica

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Nos hallamos a unas cuantas semanas de que se realicen los comicios para definir quiénes integrarán la próxima legislatura y cómo estarán conformados los concejos en todas las municipalidades del país. En vísperas como ésta, los partidos políticos y los candidatos propuestos andan moviéndose activamente en las zonas del territorio que les corresponden, con el propósito de ganar simpatías y atraer voluntades que tendrían que manifestarse en el acto de depositar el voto en la urna respectiva. Los ofrecimientos menudean y las propuestas proliferan, como siempre; y si se hiciera un recuento preciso de todo lo que los partidos y los candidatos van ofreciendo y proponiendo a cada paso se podría formar un nutrido catálogo con ofertas de todo tipo, que resulta algo así como un mosaico al gusto.

Pero la experiencia reiterada enseña que casi todo lo que se dice en las campañas se queda en eso: en palabras sueltas, que una vez que se producen las decisiones en las urnas se vuelven sonidos que se pierden en el aire. Antes esto se producía sin consecuencias perceptibles; y el cambio que al respecto se viene dando en los tiempos recientes va impulsado por la nueva actitud de la ciudadanía, que está dejando aceleradamente de ser pasiva para asumir el rol vigilante y proactivo que corresponde. En otras épocas, bastaba con repartir unas cuantas dádivas y con organizar mítines populares para sentir que el trabajo de acercamiento a la población estaba cumplido; hoy, cuando los ciudadanos están mucho más conscientes de sus derechos y de sus responsabilidades, hay que hacer un esfuerzo mucho más concreto y sustentable.

Es importante destacar que esta campaña legislativa y municipal ha empalmado con la campaña presidencial siguiente; y eso, entre otras cosas, estimula un juego de propuestas más integrado y comprometedor. Acaba de realizarse un foro organizado por FUSADES en el que 7 partidos políticos expusieron propuestas para ser impulsadas en la próxima legislatura. Temas como conceder incentivos fiscales a emprendedores, separar funciones de la Corte de Cuentas de la República, eliminar la deuda política a los partidos, crear políticas de austeridad para evitar situaciones insostenibles, garantizar la transparencia en las elecciones de segundo grado para nombrar funcionarios, aparecieron entre las medidas propuestas; sin embargo, lo que aún sigue faltando en toda la dinámica propositiva es que cada fuerza política presente un esquema integrado en el que aparte de lo legal y de lo administrativo se enfatice lo humano como factor fundamental, y que además todo ello sea verificable en los hechos.

Porque en verdad lo que los salvadoreños estamos necesitando y demandando cada vez con más apremio es que la gestión política y la acción administrativa, independientemente de quiénes estén a cargo directo de ellas, respondan en primer término y de manera inequívoca a lo que la población nacional, que es el sujeto primario del sistema, merece y reclama para contar con condiciones de vida verdaderamente civilizadas; y esto no puede lograrse sin que el desempeño institucional sea consistente y eficaz en todo sentido.

Lo que decimos en función de lo que ocurre en la campaña para el evento de 2018 se aplica también, y aún con más énfasis, a la campaña presidencial. Si bien las figuras personales tienen especial protagonismo, hay que ir haciendo que lo que proponen adquiera cada vez más relieve.

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