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Estamos faltos

Estamos faltos de futuro. Atrapados siempre en el pasado, en lo que no se hizo, en la búsqueda de culpables. A eso se destina la energía social.
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Estrategia &amp; Negocios, FUSADES y FUNPRES fueron anfitriones de Andrés Oppenheimer, periodista argentino que compartió sus reflexiones sobre “La educación como motor del crecimiento económico”. Sus planteamientos se basaron en sus experiencias de países con desarrollo y bienestar. Estudiantes, empresarios, educadores, líderes de opinión y otros se dieron cita a la invitación. Y ¿qué concluyó? <br /><p> Estamos faltos de humildad. Los países con más bajos índices de desarrollo humano, con menores tasas de crecimiento, con menos estabilidad política… todos esos países, en donde El Salvador está incluido, tienen “líderes” y burócratas administrativos soberbios, arrogantes, engreídos, endiosados… que desconocen la realidad. Para ellos, todo está bien, para ellos no hay nada más que hacer ni aprender. Para ellos, el día y la noche empezó cuando llegaron. La soberbia les impide reconocer que pocos son los que están bien y creen que solo ellos son portadores de la verdad. El que dice lo contrario, es enemigo. <br /></p><p> Estamos faltos de visión. Hace 60 años se compartían las mismas condiciones con unos pocos que han logrado crecer exponencialmente. La línea de partida fue prácticamente la misma. Actualmente la brecha entre los pocos países que crecieron y los muchos que quedaron rezagados es significativa. Muchos, entre estos El Salvador, han perdido 60 años. Los pocos que sobresalen fueron visionarios. Los pocos que sobresalen tuvieron visión de país. Los pocos que sobresalen definieron objetivos y metas medibles, comparables y verificables de largo plazo. Los pocos que sobresalen mantienen el esfuerzo. Los pocos que sobresalen fueron disciplinados y usaron inteligentemente sus recursos. <br /></p><p>Estamos faltos de futuro. Atrapados siempre en el pasado, en lo que no se hizo, en la búsqueda de culpables. A eso se destina la energía social. Poco o nada queda para ocuparse, con inteligencia y creatividad, en el uso estratégico de los recursos, poco tiempo queda para imaginar, perfilar y ocuparse de construir el futuro aprovechando y transformando los recursos con investigación, innovación y tecnología. Los pocos que sobresalen basan su desarrollo en el conocimiento y la tecnología. </p><p> Los pocos que sobresalen visualizaron y construyeron su futuro estableciendo prioridades y compartiendo responsabilidades de manera continuada. <br /></p><p> Estamos faltos de educación. Muchos discursos. Nadie niega su importancia. Pocos se comprometen. Y muy pocos tienen disposición de financiarla. El dinero se pone en donde están las prioridades. En El Salvador se prioriza la distribución de uniformes y útiles escolares por encima de la calidad del servicio, el mantenimiento de infraestructura, el equipamiento escolar, la ampliación de los servicios y hasta el pago a docentes. En El Salvador, el desempeño va a la baja. En El Salvador no se participa en pruebas internacionales. En El Salvador el tiempo efectivo de clases puede ser la mitad de lo establecido legalmente. Mucha huelga, mucho recreo, mucha actividades social y hasta mucho tiempo para receso didáctico. En El Salvador mucha vagancia y a nadie le importa. <br /></p><p> Estamos faltos de maestros. Los países que destacan tienen a los mejores en las aulas. Los seleccionan y forman cuidadosamente. Los evalúan y les incentivan. Aseguran que cumplen con el tiempo efectivo de clase. Los países que han destacado tienen 243 días con al menos ocho horas diarias. <br /></p><p>Estamos faltos de familias. Aquellas que tengan como prioridad la formación de los hijos e hijas con conciencia de que la inversión que se hace tiene rentabilidad social y familiar. Familias que participen, que supervisen, que evalúen y que hagan las gestiones necesarias para que los funcionarios públicos, y especialmente los maestros, cumplan con el papel y las atribuciones legales que asumen cuando son contratados. En El Salvador, los intereses de las familias y los estudiantes quedan en último lugar ante las demandas y exigencias de los gremios laborales. En El Salvador es más importante el saldo del celular que la alimentación y la educación. <br /></p><p>Estamos faltos de memoria.</p><p>La educación es el motor para dinamizar el crecimiento y para fortalecer la democracia se ha escuchado una y mil veces. Pero hacemos lo contrario de lo que países exitosos, por su desarrollo económico y social, han hecho sistemática, continuada y exitosamente. Dejamos en manos de burócratas ineficientes y políticos coyunturales el tema clave para el desarrollo, la educación. </p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>

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