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¿Estamos preparados?

Según muchos expertos, existen grandes posibilidades de enfrentarnos a una nueva crisis económica mundial, especialmente a partir del primer semestre del otro año. La mayoría de economistas serios coinciden en ello. Su única diferencia estriba en el cuándo y sobre todo en la profundidad/gravedad de la recesión.

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Roberto Rubio-Fabián

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Es cierto que muchas veces los economistas y/o organismos internacionales se han equivocado (de 134 eventos críticos ocurridos en el mundo entre 1991 y 2001, el FMI solo predijo 15). Sin embargo, lo que se denomina la "curva de rentabilidad invertida" (cuando los tipos de interés de los bonos de corto plazo son anormalmente más altos que la de los bonos de largo plazo; que es lo que actualmente se experimenta con los bonos del Tesoro de Estados Unidos) ha sido la antesala de las últimas 6 recesiones. A este factor predictivo clave se unen otras preocupantes señales: los síntomas de recesión en Alemania, Italia e Inglaterra, la desaceleración del crecimiento en China, Japón y las tres principales economías latinoamericanas (México, Argentina y Brasil), el aumento de la conflictividad y tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, crecimiento del proteccionismo, aumento de disputas arancelarias y monetarias, etcétera.

Recordemos que los efectos en nuestro país de la crisis económica mundial de 2008 fueron muy severos: después de varios años de modesto crecimiento, la economía salvadoreña tuvo un decrecimiento de -3.5 % en 2009 y apenas del 0.7 % en 2010; en los tres años previos a la crisis el déficit fiscal no superaba el 1 % del PIB, pero en 2009 se incrementó al 3.5 %; la deuda del sector público no financiero subió del 43 % del PIB al 52 %; las estratégicas remesas cayeron en más de 300 millones en 2009 (-9.4 %), mientras las exportaciones lo hacían en -16.5 % y las importaciones en -25 %; en fin, a raíz de la crisis mundial cayeron sensiblemente las inversiones públicas y privadas, disminuyeron los ingresos tributarios, aumentó el desempleo, se deterioraron los ingresos familiares y mermó la calidad de vida de la población (Boletín Presupuestario, Ministerio de Hacienda, n.º 1, enero-marzo 2011).

¿Estamos ahora preparados para enfrentar una nueva crisis? Me parece que no: nuestro crecimiento económico todavía está enclenque (de hecho, en el primer trimestre este estaba abajo del 2 %); nuestro aparato productivo es muy frágil: sigue excesivamente dependiente del consumo, predominan las inversiones de poco valor agregado, y su capacidad de generación de empleo es muy baja (en 2019 seguirá entrando al mercado laboral entre 50 y 60 mil personas, y no hay por el momento señales robustas que indiquen que se generará mucho más allá de los 10 mil empleos anuales); las exportaciones han estado prácticamente estancadas en los últimos años, y en el primer trimestre de 2019 experimentaron una disminución de 1.1 %; el déficit comercial se ha venido incrementando en los últimos 5 años (en el primer trimestre 2019 se incrementó un 18.8 % respecto al primer trimestre de 2018); las remesas familiares se desaceleraron entre julio 2018-julio 2019; el déficit fiscal, después de irse reduciendo desde 2014 a 2016, se incrementó del 2.5 % al 2.7 % de 2017 a 2018; el ahorro corriente se ha venido disminuyendo desde 2017; y la deuda pública (incluyendo los certificados pensiones tipo B) alcanzó el 77 % del PIB en 2018.

Todo lo anterior expone la alta vulnerabilidad de nuestra economía a un posible "shock" externo, y pone en evidencia las graves consecuencias que tendría una recesión mundial. Si a esa situación de vulnerabilidad económica se le añade que no tenemos un plan económico de gobierno, y mucho menos un plan anti crisis, las consecuencias serán aún mayores.

Muy pronto, quizá más temprano que tarde, posiblemente nos daremos cuenta de que la realidad, especialmente en sus momentos críticos, no se puede enfrentar a base de tuits, y que su manejo es más que un concurso de popularidad.

Tags:

  • crisis económica mundial
  • curva de rentabilidad invertida
  • recesión
  • inversiones
  • remesas

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