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Este tiempo requiere “liderazgo de puentes”

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Las elecciones presidenciales recién pasadas en Estados Unidos dejan una sociedad dividida y polarizada. “La última encuesta del Washington Post y ABC New (…) muestra el peso que tiene en estas elecciones el voto en contra: 51 % de los votantes de Trump y el 42% de los de Clinton dicen que se decantan por su candidato no porque les encante, sino principalmente porque quieren frenar al otro, mostrando el auge del fenómeno conocido como militancia negativa”, dice Juan Meseguer, analista político.

Nosotros también aquí conocemos los síntomas de esa “militancia negativa” que han mostrado los votantes indecisos en las dos últimas elecciones presidenciales: han votado decantándose por defender un sistema que representaba el candidato frente a los peligros del que promovía el otro. Esto ha contribuido a enervar la polarización entre la gente, dividida por dos visiones distintas de gobierno y economía, que conllevan dos formas diferentes de cultura y valores detrás de ellas.

Cabe entonces preguntarse ¿qué podemos hacer para crear puentes que permitan avanzar hacia el progreso para todas las familias de El Salvador y de Estados Unidos? En un tiempo tan hostil y convulsionado socialmente, ¿cómo puede superarse la desesperanza? De acuerdo con Jonathan Haidt y Ravi Iyer, expertos americanos en psicología social, para superar el pesimismo y la actitud agresiva entre dos bandos, se propone “que cada cual tome las riendas de su propia crispación y la desactive con acciones concretas”.

En primer lugar, aconsejan los psicólogos, “cuestiona tus lealtades políticas. No pases de puntillas por los presuntos escándalos del candidato de tu partido, no les restes importancia de forma automática mientras das credibilidad absoluta a los del rival”. En segundo término, “sal de tu burbuja de afinidades. Conoce personalmente y relaciónate cara a cara con los simpatizantes del otro partido, con más urgencia ahora que la cercanía física pierde terreno frente a la vida online. Este trato directo abre las puertas al entendimiento: distingue entre tus sentimientos de ganador de las elecciones y su rival perdedor, y tus sentimientos hacia sus seguidores. No des por hecho que a la mayor parte de quienes apoyan al candidato rival le gusta o incluso está de acuerdo con cada posición de ese candidato. Quizá le votan movidos por miedos y frustraciones que desconoces. Pero si conoces su historia, es probable que empatices con ellos”.

Las elecciones en EUA sacaron a la luz lo que está abajo del iceberg, y del que solo mirábamos la punta: que en las últimas décadas se ha roto el consenso que hasta ahora había dado forma a la sociedad estadounidense (igual que en El Salvador). En su lugar, ha crecido la polarización de visiones políticas, de oportunidades económicas, de ingresos, de modelos familiares y de estilos de vida… Pero la política de la “lamentación iracunda” impide mirar hacia adelante y progresar. Por eso hay que recuperar el civismo. En vez de confiar que solo el Gobierno y los funcionarios van a resolver todos los problemas, empecemos por dar protagonismo a las instituciones situadas entre los ciudadanos y el Estado: desde las familias hasta las iglesias, pasando por las organizaciones cívicas, los sindicatos y las empresas (Yuval Levin, director de la revista National Affairs). Ya basta de quejarnos y lamentarnos porque eso no nos lleva a ningún lado, solo a perder la esperanza. ¡Sumémonos a participar activamente!

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