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Estrellas fantasma

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Roberto Rubio-Fabián / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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¿Papá, tú crees en fantasmas?, le pregunta el hijo al astrónomo William Herschel (1738-1822), y este le responde: "Oh, sí, hijo mío". El hijo sorprendido le comenta: "¿De verdad? No lo habría imaginado". Herschel le aclara: "Oh, no... No en los fantasmas de tipo humano, no, en absoluto. Mira hacia arriba, hijo mío, y observa el cielo lleno de ellos".

Lo que Herschel quería decir es que muchas de las estrellas que vemos brillar en el firmamento posiblemente ya no existen, desaparecieron/explotaron, unas hace años o siglos y otras hace eones (períodos de tiempo medidos en millones de años). Son fantasmas. Lo que vemos de ellas es solamente su luz. Son solo haces de fotones que emprendieron un larguísimo viaje antes de ser percibidos por nuestros ojos.

He traído a colación este cuento narrado por el conocido astrofísico Neil Degrasse Tyson para reflexionar sobre la importancia de distinguir entre la realidad y la percepción engañosa de la realidad; ya no de lo que ocurre en el cosmos, sino en la grilla terrenal de la política y las campañas electorales. Algo muy relevante en estos tiempos donde fluye tan intensamente la falsa y fantasmagórica realidad en las redes sociales.

Durante las campañas electorales es de rigor escuchar de los candidatos elocuentes discursos y promesas, presentarse como salvadores de la patria, salir bien retocados en las vallas publicitarias y spot televisivos, circular con agrado por los circuitos de internet. Todo ello en un intento de ser bien percibidos por los votantes. En este contexto, lo importante suele ser lo que dicen y cómo lo dicen, y no lo que han hecho, hacen y sienten.

Pero como lo hemos dicho en varias ocasiones en esta columna de opinión, en los eventos electorales lo importante es informarse e indagar lo que los candidatos son, han hecho y sienten. Esto es fundamental para que no volvamos a caer en falsas percepciones, como las que tuvieron aquellos miles que votaron por los encantadores de serpientes como Saca o Funes.

Ciertamente no es fácil distinguir entre la realidad y la percepción distorsionada de esta. Sobre todo tratándose de campañas electorales, donde muchas estrategias tratan justamente de sustituir la luz de la estrella por la estrella misma, de construir el retrato de un candidato que no existe, de desatar más las emociones que las razones, de lanzar destellos luminosos en el show de fuegos artificiales.

Por ello, será importante que para estas elecciones presidenciales el ciudadano/a se informe bien de la trayectoria del candidato, de su historia personal, de si tiene o no hoja limpia, si tiene o no deudas con la justicia, si su vida está o no contaminada por el nepotismo y la corrupción, de cómo reacciona ante la crítica, de su nivel de tolerancia hacia los adversarios, si sabe escuchar a los que no piensan igual, de su sensibilidad y capacidad de sentir la pobreza y el sufrimiento ajeno, de su humanidad, de su sencillez, de su capacidad de unir y no de dividir, de conciliar más que de confrontar.

En fin, tenemos que hacer el esfuerzo de no dejarnos seducir por la palabrería, la pose y el verbo vacío, por la luz adulterada de estrellas que no existen. No hay que tener un telescopio para descubrir al falso profeta.

Tags:

  • William Herschel
  • campañas electorales
  • redes sociales
  • candidatos
  • realidad y percepción
  • nepotismo

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