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Estrés social

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Colaborador de LA PRENSA GRÁFICALos salvadoreños viven al límite. Incontables jóvenes y adultos sufren de ansiedad por la violencia delincuencial y la falta de trabajo en suelo cuscatleco. Miles de compatriotas están desesperados por las medidas antiinmigrantes que se aplican en territorio estadounidense y sus efectos en los familiares que residen en EUA y El Salvador. Por otra parte, crece el número de conciudadanos que dudan de la capacidad de los presentes y futuros gobernantes para sacar adelante al país. Este entorno hace que la mayoría de salvadoreños estén intranquilos.

Este ambiente se vuelve más tenso por la estratagema del poder político de dividir a la población entre “buenos y malos” (amigos y enemigos). Esta forma de gobernar se manifiesta en (1) la lucha partidaria por el control del aparato estatal, (2) el cortoplacismo de los gobiernos de turno y (3) la concentración del poder público en pocas manos (centralismo). Estos tres factores han propiciado la decadencia social y su reversión exige una gestión gubernamental cualitativamente diferente.

El estrés social es fruto de los problemas cotidianos que abruman a la población (miedo al caminar en la calle, temor por extorsiones y angustia por deudas). En cambio, la decadencia social es producto de la desintegración familiar, la pérdida de valores, el consumismo, la inequidad, la corrupción y la penetración del crimen organizado. El estrés y la decadencia social tienen postrada a la sociedad salvadoreña. Consiguientemente, es conveniente que los gobernantes entre 2018-2024 tengan en consideración la problemática social y rechacen la hipótesis de que el crecimiento económico soluciona todos los problemas. Entre las actividades sugeridas están las siguientes.

Actividad 1. Analizar y tomar conciencia de la realidad nacional. Esta tarea es clave y debería ser liderada por el círculo académico y la sociedad civil organizada. Esta acción es tan importante que debería realizarse de forma permanente y tener una amplia cobertura mediática.

Actividad 2. Colocar el tema de cohesión social al mismo nivel que el clima de inversiones. Esta acción equilibraría la agenda nacional y ayudaría a quienes idolatran al mercado a entender la sociedad en la que viven y a quienes veneran al Estado a comprender cómo se genera la riqueza.

Actividad 3. Elevar la calidad de los espacios y servicios educativos en las escuelas públicas. Conviene tonificar la relación entre el MINED, el círculo académico y el sector productivo, así como la cooperación entre la familia, los estudiantes y la comunidad.

Actividad 4. Fortalecer las actitudes y aptitudes que contribuyan a que los salvadoreños sean proactivos, laboriosos y autosuficientes. Hay que dignificar el trabajo, mejorar los servicios públicos y ampliar las oportunidades de los jóvenes para estudiar, trabajar y vivir en sus lugares de origen.

Conclusión: el estrés y la decadencia social caracterizan actualmente a El Salvador, lo cual debería ser suficiente motivo para terminar con la retórica ideológica (polarización). De hacerlo, el país estaría en mejores condiciones para amortiguar el impacto de las medidas antiinmigrantes estadounidenses. Consecuentemente, el reto nacional es fortalecer las capacidades de los gobernantes y gobernados, mejorar los servicios sociales básicos y crear condiciones favorables para que los salvadoreños vivan en paz y progresen en sus localidades.

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