Estructura psicosocial del liderazgo (VII). El control emocional

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Reinerio Belloso

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El verdadero líder no entra en pánico ni en ira, tiene control de sus emociones.

Desde que Daniel Goleman difundió el famoso concepto de Inteligencia Emocional al campo de la psicología, provocó una verdadera revolución en la forma de entender los conceptos de éxito y de inteligencia, pero de esto surge una pregunta importante y es acerca de ¿qué relación existe entre este concepto y el liderazgo?

En primer lugar y en términos muy generales podemos decir que la Inteligencia Emocional (I. E.) consiste en la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar los estados anímicos propios y ajenos lo que la convierte de antemano en una herramienta eficaz para influir en las emociones de los demás y de sí mismo y, por tanto, encontramos aquí la utilidad y relación perfecta con el liderazgo. También es importante mencionar que antes de la divulgación de este término, la inteligencia era explicada a base de variables estrictamente cognitivas, es decir, en términos de razonamiento puro. Sin embargo, el valor de la I. E. radica en introducir al debate científico de la inteligencia interrogantes como: por qué una persona que se clasifica como muy inteligente no necesariamente es la más exitosa y, por el contrario, otra a la que se le considere como no muy destacada en el ámbito intelectual es a veces la persona que más éxito tiene en las diversas esferas de su vida, como por ejemplo en el mundo empresarial o artístico. Aunque lo anterior no siempre sucede de esa forma, la respuesta se debe precisamente a la Inteligencia Emocional de la persona.

Es, por tanto, que los teóricos de la I. E. sugieren el concepto de la educación emocional en la formación del liderazgo, basándose en el hecho de que dicha I. E. puede ser aprendida, incluso, en la vida adulta. Desde esta perspectiva podemos mencionar que los líderes son personas con un nivel de inteligencia emocional muy elevado, al menos los más destacados, teniendo mejores herramientas para adaptarse a las adversidades que la vida les depara; pueden tomar mejores decisiones ante los momentos de crisis y además otro de los beneficios con los que cuentan es el hecho de que gozan de una salud física y psicológica muy equilibrada. Los líderes, que generalmente son personas emocionalmente educadas, logran una capacidad increíble para automotivarse encontrando siempre más de un camino para salir de las dificultades por difíciles que estas se muestren, alejándose de esta manera de una actitud pusilánime y derrotista. Ante todo esto también es importante no confundir a las personas con una inteligencia emocional elevada con aquellas que andan constantemente manifestando un comportamiento excesivamente alegre y optimista, pues hay casos en que estas conductas pueden ser una forma de escapatoria o de disfraz ante los conflictos. La inteligencia emocional es mucho más que la demostración de un simple optimismo. El líder emocionalmente educado lo que hace es simplemente darles salida a las presiones de una forma más adecuada, además posee una gran capacidad de "leer" las emociones de la gente logrando una conexión profunda con ellos. Por último, habrá que recordar la famosa frase del filósofo Aristóteles: "Cualquiera puede ponerse furioso... eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la forma correcta... eso no es tan fácil".

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  • líder
  • Inteligencia Emocional

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