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Estructura psicosocial del liderazgo. La oratoria

Un líder debe ser elocuente, debe tener un excelente manejo del lenguaje verbal y no verbal.

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Reinerio Belloso

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En temas de liderazgo es muy difícil encontrar en la historia a líderes trascendentales que no se hayan distinguido por su oratoria la cual es una herramienta fundamental de su éxito. Para los expertos, la oratoria es una mezcla de ciencia, técnica y arte y la definen precisamente como el arte de hablar con elocuencia con el fin de persuadir a un público para moverlos a alcanzar sus objetivos. La oratoria no se limita a la pura expresión verbal pues además implica la combinación del lenguaje no verbal, del que depende probablemente el 80 por ciento del impacto del mensaje, es decir, los gestos, ademanes, miradas y pausas, entre otros. Es importante aclarar que la capacidad verbal y de gran elocuencia de un gran orador no necesariamente busca un objetivo positivo o ético, es decir, que esa elocuencia puede servir para manipular con gran habilidad a las personas para que estas persigan y ejecuten objetivos perversos, pero esto solo confirmaría la enorme capacidad que tiene la oratoria como herramienta de liderazgo.

Como ejemplo y al margen de su comportamiento moral, el cual no nos interesa para nuestro análisis, examinemos el caso de Adolfo Hitler (1889-1945) quien llegó a convertirse en el máximo líder del Tercer Reich, famoso por sus elocuentes e histriónicos discursos otorgados al pueblo alemán, esto no fue producto para nada de la improvisación o la casualidad.

De acuerdo con el historiador experto en el Tercer Reich, Werner Maser, Hitler se preparó con mucha disciplina recibiendo clases de su maestro Paul Devrient, un famoso cantante de ópera, maestro de teatro y quien escribe un diario contando la historia que vivió con su famoso alumno, un diario al que hace referencia Maser. Hitler llega a Devrient por consejo de su médico, quien lo encontró con las cuerdas vocales agotadas y las fosas nasales deformadas. Al principio Hitler se resistía un poco a la asesoría de Devrient pero debido a que solo en el año de 1932, el Führer tuvo que participar en cinco campañas electorales, realizando hasta cuatro discursos diarios en diversas ciudades, Devrient se convierte en su acompañante a tiempo completo utilizando los espacios que quedaban entre cada campaña, alquilando hoteles donde el maestro formaba al alumno y futuro gobernante. Devrient decía que su trabajo consistía en quitar todas aquellas impurezas en el discurso del Führer, mejorando su dicción, el manejo de la audiencia, la gesticulación controlada y la mirada, entre otros. Hitler decía que se había identificado con los movimientos del director de la orquesta sinfónica a la hora de mover sus brazos. Habrá que recordar uno de sus recordados discursos: el de toma de posesión dado el 30 de enero de 1933 en el Parlamento alemán utilizando todo lo que había aprendido. Frente al bullicio del auditorio, Hitler comienza a callar a la gente tomándose un minuto completo de silencio, cruzó los brazos y comenzó a hablar muy suave, elevando la voz poco a poco y diciéndole a los alemanes con enérgicos movimientos y un mensaje nacionalista lo que ellos querían escuchar: "vamos a resucitar a Alemania, debemos construir nuestro propio destino...".

No se trata de hacer apología del dictador, de ninguna forma, pero sí es mi afán resaltar la herramienta de la oratoria en el liderazgo y el caso de Hitler me parece sujeto de estudio en este caso, por tanto, esta herramienta debe ser de enseñanza en cualquier proceso de liderazgo.

Tags:

  • liderazgo
  • oratoria
  • Hitler

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