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Expresidentes a presión y a prisión

Hay algo de tragedia grecorromana en el espectáculo de los últimos tres expresidentes acusados de sendos desfalcos al erario público, malversación de fondos y robo descarado.
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David Hernández / Escritor

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Tanto que lo primero que llega a la memoria es la frase romana «Arx tarpeia Capitoli proxima» que recuerda que la Roca Tarpeya, en la antigua Roma, desde donde se lanzaba al vacío a los condenados a muerte, estaba muy cerca del Capitolio, símbolo del poder y la gloria. Lo mismo podría decirse de la distancia de Casa Presidencial al penal de Mariona, símbolo de la desgracia y la delincuencia.

Y es que en esta trama de poder y corrupción, los peores delitos exigen precisamente la sangre de los amigos e incluso la de los propios parientes. Como lo muestra la traición a su jefe de los testigos criteriados en el caso de Mauricio Funes, Leonel Flores y Jorge Hernández, otrora gerifaltes de las guardias pretorianas del poder. Así como la incriminación delincuencial de al menos las tres exesposas de Funes, de su actual compañera de vida y de los respectivos parientes de cada una de ellas.

Pareciera letra de algún corrido mexicano. Uno caería en la tentación de reconocer en esta historia una versión posmoderna de Juan Charrasqueado y del ajedrez de politiquería aldeana de algún pueblo cercano a Comala o Macondo, donde los caciques locales manejaban a su antojo no solo el erario público, a los políticos corruptos, la mayoría, a los poderes fácticos y hasta al estado del tiempo.

Bien hizo el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), en desmarcarse de los hechos delictivos tanto del expresidente Francisco Flores, fallecido en la vorágine de su implicación criminal, como del expresidente Elías Antonio Saca, actualmente en prisión a la espera de juicio. Sin embargo, ello no exime de responsabilidades y complicidades a dicho partido. Tony Saca es una esfinge impertérrita que no ha formulado sus acertijos o adivinanzas, y el día que lo haga, si es que lo logra, va a tirar de la manta y dejar al descubierto los chanchullos de la mitad del espectro político nacional.

Lo mismo puede decirse de Mauricio Funes. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) ha obrado de acuerdo con el manual político de todo partido sensato. Pero el desmarcarse de una manera tan tímida del expresidente Funes solo deja en evidencia el temor del FMLN a que Funes abra la boca y desate el diluvio. Funes y Saca pueden destapar la Caja de Pandora y ese torbellino podría pulverizar la arena política salvadoreña.

Hay un implicado que no aparece por ningún lado pero que ha estado omnipresente en las dos gestiones Funes-Saca. Se trata de Herbert Saca, primo del expresidente Tony Saca, quien se ha movido como pez en el agua por las disímiles alcantarillas y cloacas de corruptela, narcotráfico (estuvo implicado en el “Caso Repollo” y salió limpio), dudosas compraventas de autos y otros movimientos similares y conexos, sin que hasta el momento se le haya mencionado o llamado a declarar. ¿Gran manipulador, arquitecto de megaprocesos, informante de alto calibre o un pobre diablo arrinconado?

Los cabos sueltos de esta telenovela live, este reality show nacional, constituyen per se potenciales bombas de tiempo.

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